La Alcarria: miel y b(f)rutos.

Texto y fotos: Luismi Galán

Viaje a La Alcarria

“La Alcarria, ese hermoso país al que a la gente no le da la gana de ir”.

Me propuse escribir un artículo sobre esta comarca, y no podía evitar empezar con “Viaje a La Alcarria” de Camilo José Cela. Quizás está muy manido; siempre que se habla de esta comarca histórica y única se tira del premio Nobel que afirmaba absorber un litro de agua por vía anal; pero es que tengo que reconocer que, para un alcarreño de cuna como este servidor que aquí escribe, fue necesario que este libro llegase a sus manos hace ya unos años, para tomar conciencia del lugar tan especial en el que había habitado toda su vida.

«Cuando estás en La Alcarria, estás en Castilla, pero a la vez no, porque estás en La Alcarria.»

Hay una expresión popular que dice “La Alcarria sólo da dos productos: miel y brutos.”. Yo creo que hay algo más que miel y brutos. Es cierto que el carácter es a veces (normalmente) tosco, reservado y sobrio, pero como el de todo castellano que se precie (por los paisajes secos y hostiles que habitamos gran parte del año). También están los campos de lavanda de Brihuega, que constituyen el 10% de la producción mundial de esta planta aromática; vinos con DO propia, como la de Mondéjar; el cordero de la raza autóctona alcarreña, en peligro de extinción; o las hortalizas de la vega del Tajuña, un río al que los romanos llamaron Tagonius y donde éstos ya cultivaban, debido a su cercanía a la ciudad recientemente descubierta Caraca que se halla en Driebes junto al Tajo.

Valle fluvial de La Alcarria
Valle fluvial de La Alcarria

La Alcarria - Ciudad de Vacaciones

Este artículo no pretende ser un folleto de turismo para que visites La Alcarria; aunque siempre serás bienvenido, no te quepa duda; pero tengo que situarte un poco en el territorio del que voy a hablarte.

Para Wikipedia, La Alcarria “es una comarca natural castellana situada en la Submeseta Sur, una comarca transitoria entre las serranías del sistema Ibérico y la llanura de la Mancha”. Yo la defino como “un territorio especial dentro de Castilla”. ¿Por qué es un territorio especial dentro de Castilla? Pues es especial porque cuando estás en La Alcarria, estás en Castilla, pero a la vez no, porque estás en La Alcarria.

Es difícil poner palabras a lo que quiero expresar. Esta comarca histórica (que comprende pueblos de Guadalajara, Cuenca y Madrid) está formada por páramos cerealistas moteados por encinas, que son auténticas catedrales vivientes; valles fértiles de piedra caliza, que deja una arquitectura única de plazas y calles llenas de soportales; y muchas fuentes por sus pueblos donde saciar la sed gracias a sus numerosos manantiales (aunque el cambio climático pasa factura ya).

Campo de La Alcarria
Campo de La Alcarria

«Es una tierra hostil, pero que se deja manejar si la sabes cuidar y tratar.»

Bañada principalmente por los ríos Henares, Tajuña y Tajo, cuenta con el hábitat perfecto para una gran riqueza de fauna y flora: un buen ejemplo es la asociación de las abejas con los numerosos tomillos, romeros y lavandas que dan lugar a –y aquí me vais a permitir que me enorgullezca- la mejor miel del mundo, la miel de La Alcarria.

Es especial también por la cultura campesina en torno al olivo, la vid y el cereal, que se cultivan en abundancia gracias a su orografía moldeada por multitud de cursos fluviales que dan lugar a páramos, montes empinados y vegas fértiles.

La Alcarria cuenta con unas tradiciones que comparten lazos con otros territorios, pero a la vez, considero, ha sabido darles su propia identidad gracias a sus gentes: Los Mayos que anuncian la llegada del mes de las flores, o los personajes tradicionales, como El botarga, que acompañan festividades típicas de diversos pueblos por la región.

Pueblo de Torija, en Guadalajara
Torija (Guadalajara)

Identidad

Es una tierra hostil, pero que se deja manejar si la sabes cuidar y tratar. Es un lugar con olor a lavanda y tomillo que a veces olvida que tiene su propia identidad, quizás porque gran parte de su gente tuvo que emigrar y a los que se quedaron se les denostó, como a la mayoría de los que pertenecen al mundo rural durante décadas, o quizás también porque es algo muy castellano el sentirse inferior y dejarse en manos de gobernantes que no quieren a su tierra.

La Alcarria tiene su propia identidad, pero al mismo tiempo no está valorada ni claramente reconocida, ni fuera ni tampoco a veces dentro, entre la mayoría de sus habitantes.

Somos castellanos, aunque nos diferenciamos notablemente de un paisano de Tierra de Campos, y también de nuestra vecina La Mancha. Quizás la raíz del problema en cuestión venga de aquí (vaya por delante que todo esto es opinión personal).

Olivos de La Alcarria
Olivos de La Alcarria
Castillo de Torija, en Guadalajara
Castillo de Torija (Guadalajara)

Clase de geografía

La mayor parte de La Alcarria está dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y, una parte más pequeña, en la Comunidad de Madrid, y creo que este uno de los factores que hacen que se difumine la identidad alcarreña, y lo que hace creer a mucha gente, de puertas para fuera, que somos manchegos o madrileños.

Es una evidencia que cuando se moldearon las comunidades autónomas en eso que llaman “La Transición” no se tuvieron en cuenta del todo los territorios históricos, sobre todo si hablamos de la meseta. Se buscaron dos grandes comunidades centrales a modo de contención conservadora para la periferia progresista y se inventaron una para la capital, todo con claros intereses electoralistas.

Esa conformación del mapa central del Estado español -creo yo- dio lugar a que se difuminara la identidad castellana (que dentro tiene sus propias particularidades, como La Alcarria o La Mancha) para acoger cada vez más un ultranacionalismo español, que ya venía bien abonado de tiempos pasados -y más oscuros- en España.

Tendilla (Guadalajara)
Tendilla (Guadalajara)

¿Cómo me imagino que podría ser La Alcarria?

A veces sueño con un mapa completamente distinto, donde La Alcarria es una provincia dentro de una Castilla que se siente orgullosa de su cultura y su paisaje, que no está sometida a un nacionalismo español.

Una tierra que conoce su historia más lejana, su pasado musulmán, su historia dentro de la corona de Castilla y también su situación más reciente, que puede ser una oportunidad de territorio fértil donde volver para las hijas de las que tuvieron que bajar la persiana y marcharse de su tierra.

Un lugar donde cuidemos nuestro patrimonio cultural, que es tan rico como el de tantas otras regiones de la península Ibérica.

Un territorio con gente que lo defienda frente a la invasión disfrazada de progreso que llegó primero con pantanos (ese llamado “mar de Castilla” que está seco para regar la huerta murciana) y centrales nucleares, y que ahora aterriza con molinos y placas solares que vaciarán más el territorio.

Una tierra con muchas oportunidades para sus habitantes y no para crueles especuladores, si nos lo proponemos entre todas.

Estamos a tiempo.

Mar de Castilla, pero en La Alcarria
Mar de Castilla, pero en La Alcarria

Escribamos el relato pisando nuestra tierra, aquí, para que no sea necesario que vengan de fuera a contarnos lo maravillosa que puede ser.

Quiero una tierra que se valore y se quiera, porque es la única forma de cuidar algo.

Un paisaje que siga habitado por humanos que lo moldean para bien, como venían haciendo durante siglos, donde siga saltando el corzo en los campos de cebada sombreados por encinas centenarias al son de la bandurria.

“¿Es usted de Castilla? ¿Es usted de Castilla? Puedo decir que lo sé, pues soy de Castilla también.”

 

(¿Es usted de Castilla? – Los Hermanos Cubero)

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