Texto y fotos: Carmen Abril
De entrante, unos pocos lloros
Lo hemos vuelto a hacer. No ha sido más fácil que otras veces, la verdad. Aunque fuera la cuarta. Este artículo casi toma esa deriva y se titula “por qué organizar un festival es lo peor que puedes hacerle a tu sistema nervioso e inmunológico” (artículo que habría encantado a nuestros colegas de Universo, del Boce fest, de Astromona, del Observatorio…), pero al final se ha decidido no daros las tabarra con nuestras penas. Ha sido dificilísimo, eso sí, que lo sepáis. Es dificilísimo. Sobre todo hacerlo en plan casero. Supongo que si cuentas con una promotora, un equipo especializado dividido en secciones y externalizaciones varias, es decir, si te dedicas a ello profesionalmente, es relativamente fácil montar un festival. Pero siendo tres personas con trabajos ajenos que le van dedicando ratitos, es dificilísimo. No voy a detenerme más aquí, pero me parecía que era importante reivindicarlo un poco.
¿La perdiz roja quién?
Además, nosotras no nos dedicamos a eso. ¿Hacemos un repaso? LPR es una revista, un proyecto editorial loquísimo. Loquísimo porque, en lugar de adaptarnos a un target, nuestro objetivo desde el principio es precisamente crear uno: el del joven castellanx chulísimx que verdaderamente ama su tierra, pero que no se había dado cuenta del todo hasta ahora. ¿Cómo darse cuenta de lo que mola Castilla cuando nadie lo reivindica nunca en ninguna parte? Nosotras queremos ser ese alguien, o mejor dicho, ese lugar. Queremos ―si tenéis la camiseta, podéis leerlo por detrás― crear nuevos códigos para generar nuevos apegos, resignificar la simbología castellana, o al menos, traerla al presente, hacerla amable para lxs jóvenes, conseguir que la sientan suya. Queremos ser ese sitio desde el que decir alto, claro, y con regodeo, que Castilla es un sitio espectacular para vivir. Incluso para nosotrxs, jóvenes modernxs adictxs a Spotify y al ramen.
¿Por qué en un castillo?
Bueno. Castilla. Tierra de castillos. No hay un símbolo más claro de nuestra identidad. Sin embargo, para la mayoría de las personas jóvenes castellanas un castillo es… sólo un castillo. Una edificación antigua, que sirve para que las personas mayores se recreen en las excursiones del Imserso o, si acaso, para establecer museos del vino (en los que se recrearán guiris y excursiones del Imserso). Y ojo, que nos parece fenomenal que se les dé ese uso(¡!), pero pensamos que los castillos pueden servir para más cosas y sobre todo pensamos que los castillos pueden estar más cerca de la población joven castellana, más clavaditos en su imaginario emocional, más en la punta de la lengua cuando se trata de defender este territorio denostado.
Por eso, cuando la gente nos pregunta cuál es el trasfondo cultural de la fiesta, en vez de azorarnos y decir, “bueno, sin más, es la fiesta en sí misma”, podemos decir con orgullo que lo que queremos es que la gente joven tenga un argumento extra en su defensa de Castilla: “en mi tierra hacemos fiestones en castillos medievales ¿en la tuya?” y también un argumento más en su amor por ella. Las fiestas y los símbolos son importantes si lo que se pretende es despertar el sentimiento de pertenencia. Además, estamos convencidas ―esto ya lo hemos dicho otras veces― de que la fiesta en sí misma es un hecho cultural.





Gamberrismo castellano bien: la MET gala zamorana
Habréis notado ya que somos una publicación un poco gamberra. No en el sentido de destrozar cosas, sino en el sentido de pensar y existir diferente, de forma nueva, un poco disruptiva. Entender la fiesta como un hecho cultural en sí mismo es probablemente un poco gamberro, pero si algo tenemos claro es que a Castilla no le viene mal un poco de gamberrismo. Hace falta un sentir más desenfadado, divertido y burlesco para atrapar la atención de una generación saturada de formalismos y ranciedades.
Además, están los disfraces. Nadie puede decir que el nivel de los disfraces en esta fiesta es normal. El asunto se está convirtiendo en una especie de MET gala castellana. La gente planea, traza, ejecuta. Algunos a golpe de Aliexpress aunque nos de pena, vale, pero otros a golpe de aguja e hilo, este año, incluso, a golpe de papel maché. En las fiestas en el castillo de LPR las personas vuelcan toda la fantasía y el mimo que llevan dentro en su disfraz. Esto, os lo podemos asegurar, es una de nuestras mayores gratificaciones después de tanto esfuerzo. La otra gran gratificación, por supuesto, es vuestro disfrute. (Podéis haceros una idea del nivelazo de los disfraces en este reelcito de nuestra querida Sofía de la Iglesia)





Sólo las más majas de cada casa
En las fiestas del castillo de LPR las personas simplemente gozan y bailan, bailan y gozan. Como podréis imaginar por nuestra tierna defensa de la fiesta (y nuestro recorrido incansable por todos los festivales a los que tenemos tiempo de ir), en LPR somos gente bastante fiestera y docta en la materia. Bueno, pues pocas veces, muy pocas, hemos estado en fiestas con mejor ambiente que la nuestra, y no sólo lo decimos nosotras, conste. Además de guapas y bien disfrazadas, creemos poder presumir de un público integrado por las personas más majas de cada casa. Y eso es una cosa que da muchísimo gusto y que rezamos al cielo porque se mantenga así (así que, por favor, si no eres una persona majísima y lindísima: ¡no vengas a nuestras fiestas!).
Y sí, ya va llegando el momento de hablar del Jardín de las delicias de una forma un poco más concreta. Vamos con ellos. Este año hay mucha tela que cortar.
Los disfraces. Menciones de honor
A la chica de la seta elegante. No sólo es que el nivel de confección y dificultad estuviera alto, también lo estaba el nivel de serviduría. Tonos arena, corsecito, tiras de perlas en el envés…pocas setas se han visto con semejante distinción. Una diva absoluta.
Al tablero de delicias castellanas. Nivel de confección y serviduría bajo, pero nos ganó por lo interactivo y lo específicamente castellano.
A las personas con capotita de conejo y adornos de ojos y nubes en la cabeza, que evidentemente se habían visto nuestro tablero de Pinterest ¡os queremos!
A O fiandon berciano. Un día hablaremos con el merecido detenimiento de esta asociación amiga que homenajea y actualiza la cultura tradicional berciana. De momento, sólo decir que se pasaron el juego. El mejillón del que salen dos piernas (personaje épico del cuadro) fue superado por muy poquito por el sombrero total del infierno, (¡¡increíblemente moldeado a mano!!) que se alzó con la victoria. Además, dieron una sesión de canto popular en el bar que ninguno de los testigos olvidará nunca.
A las personas que habían utilizado elementos naturales en sus disfraces: ramas como antenas, florecitas como maquillaje, enredaderas…you cuties.
A las monjas cerdito, cero en complicación, cien en diversión
A l buhíto calabaza recién salido del cuadro, que hasta se afaño en representarlo. A todxs lxs desnudxs.
A los del metro de Delicias. Gracioso, con la pega de ser de inspiración madrileña.
A algunx más, que probablemente nos dejemos en el tintero (coméntanoslo si piensas que es un ultraje que no hayamos mencionado tu disfraz)
Las gracias
Como siempre, fue todo posible gracias a que ciertas entidades, todas por supuesto castellanas, nos brindaron su apoyo. Y además de ser generosas y apostar por los brotes nuevos que surgen en esta tierra, resulta que todas producen delicias. Pudisteis probarlo:
El exquisito queso Pico melero, de ovejitas castellanas y de una calidad que solo dan la artesanía y el mimo (disponible en tiendas, en web y también si vais a visitar la quesería).
El curioso (y delicioso) licor de lavanda de Tiedra de lavanda, por cuyos preciados chupitos media fiesta hizo fila (tenéis que ir a visitarlos este verano al centro de interpretación, están muy cerquita de Villalonso)





El riquísimo clarete y el riquísimo tinto de Torondos, producidos por la Bodega Cooperativa Cigales. Say always YES to the clarete, y say always YES a las cooperativas rurales. Contentísimas de colaborar con ellos.
La única e inigualable, fresquita y con sabor a cultura joven, cerveza Astromona. Nadie está agitando el panorama cultural como ellos, quizá es por eso que está cada día más buena, probablemente una cuestión de karma.
También una mención a Pecorea (nuestra miel castellana favorita que arrasa en premios de todo el mundo), a Bien meado (un vino joven de Toro), a microbodega Alumbro(vinos naturales zamoranos) y a Flores del soto.
A Enko y Jorge, los becarios incansables que nos asistieron en montaje, autobuses y ropero.
Y por supuesto, gracias a Vaya Panda (especialmente a Ari y a Inés), que se encargó de la decoración (dejaron el castillo más bonito que nunca) y a Recreo, que nos prestó las telas que vestían tan coquetamente el patio.
También a la grandísima creadora de contenido Sofía de la Iglesia y al fotógrafo Alberto Magdaleno por pasarse y darnos siempre tanto.
Las mesas otra vez fueron arrasadas en la primera hora del evento (¡se ve que el castillo os despierta el apetito! y una vez más incluso el brócoli se devoró. Nuestra esperanza es que no os comierais las coles y los pimientos sino que los guardaseis para cocinar la semana siguiente en vuestra casa. En fin, nos encanta agasajarlos un poco con belleza y gastronomía castellana, eso nunca dejaremos de hacerlo.
Lxs artistas
Bueno, pues qué fantasía.
Es que era una line up perfecto.
Abrió Delameseta. Un directo que no pudo ser más bonito, más emocionante, más divertido, más folclórico y más bacano. El año anterior, el proyecto había nacido en nuestro castillo, emocionando a más de unx. Este año, Lucía y Santi ya lo habían rodado, y se lo disfrutaron que dio gusto. Hubo regadera chupito, nalgueo jotero, coreografía con abanico…(la foto es un desastre, pero pronto soltamos videitos)
La Deve. Simplemente. LA DEVE. En nuestra opinión la mejor dj de Castilla en este momento. Vale que no tiene sentido hablar de la mejor cuando hay tantos géneros, pero es que uf…nuestra favorita. TAN divertida. Hannah Montana, María Isabel, funk brasileiro, folclóricas…sí y sólo sí.
Camino, aka Pepa J, abría la mazmorra con ritmos fresquitos, muchos también de remember. Camino también se estrenó en el castillo el año pasado, y pudo notarse su recorrido y las clases tomadas con Deve los meses anteriores. Nos encanta que se generen alianzas artísticas a partir de nuestros castillos (¡se supone que a nuestra Pepa le salió un bolo en Bilbao!)
Le siguió Riqura Máxima, que además de un dj divertidísimo y también fresquísimo (no en vano pertenece a otro de nuestros grupos castellanos fav, Los Frescos), resulta que es, literal y puramente, una ricura máxima. Que persona tan absolutamente majísima, dispuesta, agradecida, entusiasta…nuestro MVP de la simpatía este año. ¡Te queremos, Mateo! Y a tu zapatilleo electrónico también. Qué divertido.
Después de la Deve, en el patio, era el turno de los Mimosos y Yasser. Un b2b loco, loquísimo, arrebatao’. Hubo baile, tanto que el escenario casi no lo resiste, hubo pitis, hubo compenetración, compadreo, mimos. Nos encanta haber sido también las culpables de que estas personas se hayan conocido, aunque debemos agradecer a nuestra vez a la UVa y a Observatorio, por haber hecho que los conociéramos nosotras. Cuánto se habría perdido en caso contrario. Los más tiernos y bacanitos.
En la mazmorra cogía el relevo Dj Diegui, dándole más tralla de la que cabría esperar, sin pedir perdón ni permiso. Cerró con una versión durísima de Sakura, ganándose nuestros corazones para siempre. Ser una popstar nunca te dura, pero prevemos que en su caso este es el principio de una larguísima carrera.
¡Chachito Cósmico está en la casaaaaa! nuestro queridísimo pero queridísimo Santi, después de el debido cambio de look de cualquier diva (en realidad solo se puso su capotita de Brava) volvió a subirse al escenario para brindar a lxs asistentes su deliciosa última mixtape: No soy perra, pero Guau. Y no somos perras, pero guau. Este chico es patrimonio inmaterial de Valladolid. El castillo entero pa él.
En la mazmorra, Coño y Antih demostraban cómo hipnotizar a dos manos a toda una sala. Coño ya era ella solita un icono electrónico pero es que ahora…prepárense porque estas dos también se vienen fuerte.
Llegó la hora de Lil Mess, lo que significa ritmito urbano, melancholic reggaeton y por supuesto, pogo. Una fantasía, una delicia. Viva el producto leonés.
Después actuó una chica majísima con raíces en Villalonso, Águeda, que subió a cantarse un par de temas de rap. Go rapper girls, ¡nos encantó!
Garlim como siempre llegó un poco tarde, pero es verdad que lo bueno se hace esperar, y que el muy mamón se lo puede permitir. Esta persona pincha como quiere y tiene el grandísimo don de saber exactamente qué quiere la gente. Da gusto verle, oírle, bailarlo con él. Un 10.
En la mazmorra reinaba por entonces Zurda ¡qué locura lo de esta chica! la conocimos gracias a los Mimosos y nos apuntamos su nombre rápidamente “la zur da”. Imposible no rebotar por todas las paredes de la mazmorra como una pelota, vaya salsa se gasta. Tuvimos que interrumpir su pasada de sesión en el punto más álgido para preguntar por LA PERSONA DEL POLO COLOR CAQUI APARCADO EN EL CAMINO, cosa que nunca nos perdonaremos, aunque ella si nos perdonó. Otra persona sencillamente majísima.
La siguió Almudí, que literalmente coronaba su cuarto castillo. Es el único artista que nos ha acompañado siempre, desde el primer castillo y no se ha perdido ninguno. Decimos en broma que es residente, aunque, como siga sin venir disfrazado, vamos a tener que hablar seriamente con él. Aunque otro que se lo puede permitir, menudo zapatillazo.
Los Hardy Boyz estaban nerviosos. Habían anunciado que este era el mejor set de su carrera, que era brutal, que era perfecto, que se lo sabían de memoria. No podían aguantarse las ganas de que llegara el momento de soltarlo. A nosotras, que somos muy prudentes, nos preocupaba tanta expectativa y temíamos salir decepcionadas. No pasó. Guau. De verdad. Una de las sesiones más guapas, originales, divertidas y curradas de la historia. El momento de pinchar canciones de los Jackson 4 fue bastante épico (la gente más que cantarlas las gritaba), pero es que todo fue muy épico en general. Inimaginable un cierre mejor. Y ellos, como siempre, un amor. No sin nuestros Jackson.
La mazmorra la clausuraba Kush, que se ha convertido también en uno de nuestros djs y amigos de cabecera. Con permiso de Almudí, se merecía cerrar, con su martillo de Thor como le decimos nosotros en broma. Vaya tralla, esperamos que lo disfrutarais.
Y aquí terminaría la cosa. Después queda lo que es poco divertido: recoger, limpiar, pagar a todo el mundo, hacer números y sobretodo, digerir. Qué fuerte, qué bonito, qué idílico, qué delicioso. En menudos jardines nos metemos, pero qué podemos decir, los castillos están pa eso, la vida esta pa eso. A quién no le va a gustar.
Anexo feo. Los incidentes. Menciones de dolor.
A la persona que aparcó su coche en mitad de un camino (realmente fueron dos coches, pero el Polo color pistacho tardó más en ser localizado y pasará a la historia como el culpable eterno de todo el asunto). Esta persona nos intriga ¿qué pensamientos atravesaban su cabeza cuando decidió, a una altura determinada del camino de tierra, sencillamente parar? probablemente “hala, aparcao”. Lo que no atravesó su córtex sin duda fue un hecho bastante fundamental: ¡en los pueblos vive gente! en Villalonso son como doce, pero de esxs un buen puñado se dedica al campo, y los caminos de tierra, además de para pasear, sirven como acceso a las tierras de cultivo que unos enormes vehículos ―llamados tractores― deben trabajar si quieren seguir produciendo ese trigo tan bonito del que más tarde sale el pan.
A las personas que se salieron de la carretera. Aquí cortamos el tono jocoso del párrafo anterior. Cero gracia. De hecho, este suceso nos ha hecho replantearnos muchas cosas y prohibir el acceso en coche al castillo en fiestas posteriores. A partir de ahora, o bus o nada. Desde luego, nosotras no tenemos responsabilidad legal sobre vosotrxs fuera de las puertas del castillo, pero sí moral. Si hubiera sido más grave (a lxs implicadxs no les pasó absolutamente nada, gracias a Dios), nos habría destrozado y habría sido desde luego la última fiesta que organizasemos. Gente, coche y alcohol jamás, por Dios, que no estamos en los putos años ochenta.
A la persona que no cogió el bus de vuelta a Zamora y tenía a su hermano esperando en la estación para recogerla. Chiquilla, cómo eres así, que nos estuvo llamando como loco de preocupado y la única seña que tenía para darnos aparte de tu nombre, que no nos decía nada, era “una chica con el pelo largo medio rubio medio castaño”. Esperamos que esta descripción exhaustiva no te haga sentir expuesta, y nos alegramos de que estés bien, pero para la próxima, un poquito de por favor.
A las personas que intentaron robar la pantera de decoración. Qué mal. Lo único realmente desagradable del día. Lo peor: la llevaban escondida tapada con prendas, como si fuera un cuerpo. Si hubiera sido una gracieta de borrachxs, la habrían cargado sin más, pero cuando unx esconde lo que está haciendo es porque es perfectamente consciente de que está mal hecho… qué feo. Ustedes sabrán, tampoco vamos a dejar que la mala imagen que generasteis contagie al resto, pero si todxs fueran como vosotrxs, no seguiríamos haciendo esta fiesta. Y Castilla sería un sitio mucho más inhóspito.