El cumpleaños de la abuela Neguillán

Carmen Abril
Fotografías:
María Morato

El spot navideño

La pasada navidad Eresma decidió contar un cuento en forma de spot. En él, el pueblo de Coca (Segovia), donde la marca tiene su sede, sufría una especie de encantamiento. Tras las vacaciones, en lugar de desaparecer para regresar a Madrid o a la ciudad de turno, la gente se quedaba. Al contrario de lo que suele ocurrir en los trucos de magia, aquí el encantamiento estaba en la no-desaparición del objeto. Y el objeto era lo más preciado que puede haber para un pueblo: sus paisanos. 

mono upcycled de Juan VG, mantón de manila cedido por eresma, montera cedida por Conchi Bayón

Cada navidad, igual que sucede en el resto de pueblos castellanos, Coca se infla de vida con motivo de los reencuentros familiares. De pronto hay cola en la panadería, algarabía en la calle, jaleo en el bar…Durante unos días el pueblo bulle de vida y acoge a todos los que son de allí, pero pasadas las fiestas el panorama vuelve a ser desolador y vacío. Verdaderamente sería mágico que ese efecto de globo que se infla y se desinfla en cuestión de días dejara de tener lugar. Sería mágico que la gente volviera a sus pueblos, pero no para visitar a sus seres queridos, comer bien y relajarse por unos días, si no para quedarse.

conjunto mono + botas de Juan VG

La pasada navidad Eresma decidió contar un cuento en forma de spot y gracias a eso los conocimos. El spot por cierto fue obra de nuestros amigos de Visual Crea y gracias a ellos entramos en contacto. Como el cuento nos tocó la fibra y como resulta que nuestra revista les había tocado la fibra a ellos también, empezamos a hablar. Y no hemos dejado de hacerlo. Colaboraron en la campaña de navidad que hicimos para presentar las botas de vino artesanales fabricadas en Covarrubias y poco después nos propusieron un reto que aceptamos con gusto y que ha tenido por fruto la editorial que aquí se presenta: El cumpleaños de la abuela Neguillán.

manteos cedidos por Conchi Bayón

Sobre Eresma

 

*Eresma es la marca comercial de Grupo Alimentario Copese, una empresa local que nació hace casi 50 años como fábrica de piensos y que ha ido creciendo e integrando poco a poco todos los pasos del proceso de producción hasta llegar al 100%. Bajo el nombre del río que riega y llena de vida las tierras segovianas en las que se encuentra, Eresma ha hecho del «Puente Grande» de Coca su emblema y logo. Su eslogan, “alma rural”, es una declaración de intenciones y de orígenes. Sus productos, jamones, embutidos y elaborados (lomo, chorizo y costillas de la olla), hablan por sí solos de calidad, de ganadería rural, de sabor y de esencia de pueblo.

top de Fatima Miñana y pantalones de Juan VG, chalecos tradicionales cedidos por Conchi Bayón y pantalones de Juan VG

Eresma mezcla con desenvoltura lo rural con lo urbano y lo tradicional con lo puntero, así que es normal que pensaran en nosotras para este proyecto, todo hay que decirlo. Querían una serie de fotografías, no de producto, sino de personas disfrutando el producto, y nosotras sabíamos que les gustaban las historias, así que nos inventamos una.

top de Fatima Miñana, enaguas cedidas por Conchi Bayón y zapatos de Carolina Herrera

El cumpleaños de la abuela Neguillán

Teníamos un par de cosas claras. 

Primera: la fotógrafa iba a ser María Morato. Después de La chica segoviana ¿quién más podía hacerse cargo de esto? No la hay más segoviana, no la hay más rural, no la hay más moderna.

chalecos bordados de archivo cedidos por Conchi Bayón

Segunda: no queríamos unas fotos de banco de imágenes, tenía que ser una editorial seria, una propuesta estética elevada, un bombazo. Y no conocemos a nadie a quien se le dé mejor este campo que a Juan VG

Puesto que Juan iba a estar en el ajo, no tenía sentido resistirnos: la moda iba a estar ahí. Y puesto que la moda iba a estar ahí…¿por qué no jugar con la moda tradicional? Desde Eresma nos pusieron en contacto con Conchi Bayón, una modista del pueblo de al lado, pero literalmente también una etnógrafa textil autodidacta. Nos abrió las puertas de su taller, que es al mismo tiempo un archivo histórico, y Juan se puso a hacer su magia con los estilismos. 

tops de croché de Juan VG y manteos tadicionales cedidos por Conchi Bayón

Queríamos que la intergeneracionalidad estuviera presente. Que hubiera jóvenes y no tan jóvenes, vaya. La vida en el pueblo es eso. También teníamos claro que la historia tenía que tener sentido. ¿En qué contexto jóvenes y mayores comen embutido juntos, vestidos con trajes tradicionales y al aire libre? En una romería o en una fiesta especial. De ahí el primer enclave: la torre de San Nicolás, lo único que queda en pie de una iglesia gótico mudéjar que gobierna el horizonte desde un alto. Puesto que las romerías suelen dirigirse tradicionalmente hasta ermitas, y las ermitas suelen estar en enclaves apartados y elevados del pueblo, nos valía. Además el gótico-mudéjar es un estilo muy representativo del pueblo de Coca, que define también su castillo.

suéters upcyled de Juan VG, pololos cedidos por Cochi Bayón

 

Y ¿En qué contexto se juntan varios jóvenes en el pueblo? Tristemente, en uno señalado. Por ejemplo: el cumpleaños de la abuela. Además las abuelas, y especialmente las abuelas rurales, han sido siempre esa figura relacionada con la tradición y la herencia gastronómica, esa figura que prepara bocadillos y se asegura de que nadie se quede con hambre y de que, en el camino de vuelta, se lleven algo de matanza debajo del brazo, que falta hará en los madriles algo de alegría en forma de chorizo de pueblo.

camisa tradicional cedida por Conchi Bayón, pantalones de Juan VG

Esta mini historia -la de los nietos que vuelven al pueblo para celebrar el cumple de la abuela- nos permitía recoger el testigo de la reflexión sobre la despoblación que se hacía en la campaña navideña de Eresma. Los nietos llegan con una maleta y sus galas más urbanitas. Rápidamente activan el chip rural, adoptan prendas tradicionales y, bocadillo en mano, disfrutan de la naturaleza, de su abuela y de su pueblo.

chalecos tradicionales cedidos por Conchi Bayón y pantalones de Juan VG
conjunto aerografiado de Juan VG

Por la mañana almuerzo en la ermita, por la tarde merienda en la bodega. Queso y aceitunas. Chorizo y salchichón. Huevos fritos con patatas y lomo y chorizo de la olla. Jamoncito…y, de postre, tarta y anís. Un plan perfecto, si nos preguntan. Después de la merienda toca el duro momento de marchar, pero no es tan duro cuando te llevas una cesta enorme bajo el brazo, cargada de embutidos para degustar melancólicamente en Madrid, soñando con el momento de volver, paladeando el pueblo.

Por cierto, la abuela iba a llamarse Águeda, que es una santa muy querida y un nombre muy común en Segovia (donde de hecho se celebran un montón las águedas), pero finalmente cambiamos a Neguillán, un nombre mucho menos conocido, pero que fue muy frecuente hasta hace nada en esta zona concreta de la provincia segoviana. En cuanto Eresma nos dijo “es un nombre muy de aquí que se está perdiendo” la decisión quedó tomada: El cumpleaños de la abuela Neguillán. Mil gracias por cierto a Fonsi, gran modelo y mejor abuela, cuyo nieto estuvo observando la sesión a ratos desde su carrito de bebé.

torera de Fatima Miñana, calzas tradicionales y shorts de Juan VG

Aunque lo bonito, como en el cuento navideño de Eresma, sería que los nietos no se separaran nunca de sus abuelas, que los jóvenes se quedasen en sus pueblos y que los pueblos estuvieran siempre llenos de vida, cumpleaños y almuerzos al sol, algo es algo. Al menos, los que tenemos pueblo sabemos que siempre podemos volver. Haya o no cumple, haya o no abuela.

mantón de manila cedido por Eresma, montera cedida por Conchi Bayón

Aunque a veces los jóvenes no puedan quedarse en sus pueblos, el pueblo se queda siempre en sus jóvenes. Especialmente en los casos en los que éstos, como Eresma, guardan dentro del pecho un alma rural.

Créditos

Dirección creativa: Carmen Abril, María Sánchez Morato, Juan VG

Fotografía: María Sánchez Morato @mariasmorato

Ayudante de fotografía: Isabel García Rincón

Estilismo: Juan VG @juanvgdesigner

Piezas tradicionales de archivo: Conchi Bayón

Dirección de arte: Alezeia Fidago @alezeiafv_

Maquillaje: Alejandra Ovando @alestrying_

Modelos: Jorge Galván, Tania Bermudez, Luisa Herrero, Alfonsa Galindo 

Asistentes: Miguel Hidalgo y Jon Fernandez

Producción: La perdiz roja, Eresma

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