Castilla y Asturies perreando de la mano: El nido y Rodrigo Cuevas presentan TUCUCU

Texto: El nido

Fotos: Jaime Carazo 

Queridos castellanxs de bien: en los últimos días ha ocurrido una cosa muy maravillosa y nosotras os la venimos a contar: El nido, un grupo de cabecera en esto del neofolklore -si no los conocéis, ya estáis tardando en pipear- ha sacado temón con nada menos que el asturianu más divinu, el más bailongo, divertido y folklórico que existe. Ya habréis adivinado muchxs que nos referimos a Rodrigo Cuevas.

En los últimos años estamos viviendo un florecer precioso y explosivo de este “género” (si se puede llamar así) consistente en mezclar la raíz con los brotes nuevos, las panderetas con los sintetizadores, los sonidos ancestrales con el autotune. Algunas de nuestras figuras castellanas favoritas de este mundillo son, además de El nido, Delameseta, Castora Herz, Cristina Len, Dulzaro, El Naán…cada uno con un estilo completamente diferente, pero con ese punto en común de echar mano de lo que ya había para hacer algo nuevo.

Rodrigo Cuevas, si bien no es exactamente, como él mismo dice siempre, pionero en esto de modificar el folklore de su zona para hacerlo más asequible a oídos modernos, desde luego es pionero en llevar este estilo a lo que hoy en día se conoce como mainstream, es decir, a tol’ mundo. A pesar de esto, que tiene mucho de bueno y de meritorio, para Rodrigo la meta no es estar en el top de reproducciones, sino crear comunidad y tejer redes fuertes que nos permitan usar el folklore como una cama elástica en la que saltar, divertirnos y encontrarnos. Así, ha colaborado con otros agitadores del neofolklore como Baiuca, Ortiga… y por fin le ha tocado el turno a una banda castellana. Y qué bien que haya sido El nido. Con una trayectoria corta pero expansiva, el grupo burgalés ha recorrido ya todo el país y, lo que es muchísimo más importante, ha puesto a bailar como locas a las plazas de todas las ciudades y pueblos que ha ido pisando. De verdad, el efecto que tienen estos chicos en la gente es cosa digna de ver. Bailes y más bailes, afuera las sillas, a mover todo el mundo el cucu (Madre mía, qué importante es bailar. Lo era antaño y lo es ahora, tanto como entonces).

Celebramos muchísimo esta unión, que además de una banda sonora para agitar los panderos (los instrumentales y los corporales) nos ha dejado un videoclip impresionante, rodado entre Villaquirán, Castrojeriz y Mahamud, y que, además de una película, es pura poesía del campo castellano. En consecuencia, y aunque el mensaje esencial de la canción es erótico-festivo, hay una pildorita al inicio que nos habla -interpretamos nosotras- de la despoblación, «mira que solito se ha quedado el aire, para repirarlo ya no queda naide…».

Se estrena Tucucu, una canción que mezcla lo tradicional del ritmo castellano con el moderno imperativo de nuestro tiempo que nos impele a todxs, sin rodeos, a MOVER EL CULO(!), imperativo que, por mucho que algunxs quieran demonizar (curiosamente sobre todo cuando proviene de ritmos latinos(?)), es pura y llanamente un canto a la vida, al baile, al junte y a la diversión. Así que, amigx que estás leyendo esto, antes de seguir, dale al play y mueve TUCUCU.

Lo que encuentras a continuación es un diario de bitácora escrito por encargo por los integrantes de El nido en el que relatan su experiencia y el proceso de composición de la canción y de grabación del vídeo. Esperamos que lo disfrutéis y que encontréis siempre una buena ocasión para mover el cucu.

El Nido al aparato

¡Muy buenas, gente! Por petición de La perdiz roja -que son de lo mejorcito de toda CyL resignificando nuestra identidad- os vamos a contar un resumen de nuestras vivencias durante todo el proceso de creación de la canción que acabamos de lanzar junto a Rodrigo Cuevas, «TUCUCU». Decir que estamos contentísimos es quedarse corto. No podéis imaginaros la ilusión que nos ha hecho componer conjuntamente con Rodrigo, con todo lo que le admiramos como artista y como agitador. Fua.

Empecemos por el principio. Pasamos dos días en Piloña (Asturies), en su hogar, haciendo parte por parte la canción. Al comienzo jugamos con diferentes ideas y ritmos de Castilla como el Ajechao y el Charro, viendo cómo muchos de ellos pueden habitar conjuntamente en la misma estructura rítmica. Fuimos caminando por esos senderos hasta ver que nos apetecía hacer un tema que fuera pura fiesta. Pensamos en los ritmos de funk carioca brasileños, y quisimos ver cómo podíamos traerlos hacia nuestra parte del mundo. Queríamos construir algo juguetón, sin tapujos y que invitara al baile.

Fuimos grabando ideas y maquetando coros locos estilo Donna Summer, percus a dolor, y flipando con todo. De vez en cuando nos dábamos paseos o nos echábamos alguna sidra para rebajar. Personalmente, como banda, nos ayudó mogollón a salir de nuestra zona de confort en cuanto a composición, y además hay que decir que currar mano a mano con Rodrigo es un auténtico pasote.

Una vez lo tuvimos, elegimos trabajar para la producción del tema con Hevi, un crack de la escena galega que ha hecho curros con Grande Amore, Ortiga, Novedades Carminha, etc. Todo grupazos con mucha música bailonga del estilo que queríamos.

Bueno. Pues pasamos tres días grabando la canción en su estudio en Santiago de Compostela. Desayunar pulpo y barrantes a las 8 de la mañana antes de entrar al estudio, y grabar rodeados de tapices de leopardo solo podían conducirnos hacia un temazo de fantasía.

Estuvimos frikeando muchísimo para dar con el sonido perfecto que queríamos para cada percusión, dando baquetazos a todos los objetos del estudio, desde mesas, paneles, latas… Sabíamos que queríamos que el tema sonara con la potencia de lo electrónico, pero queríamos partir de lo acústico, del cómo suenan las cosas que tenemos cerca, que al final es de lo que más nos flipa sobre cómo se ha hecho música tradicionalmente en Castilla y León. Al final grabamos un cojín de los que cubrimos con terciopelo de leopardo, y ese es el bombo que escucháis finalmente para mover el cucu.

Hay también sintetizadores que creamos a base de grabar la misma nota de la mandola repetida y perreándola un poco en producción. Está hasta Peio haciendo él mismo de percusión, y también una orquesta de violines turcos que Hevi tenía muy claro desde el principio que quería meter (true fact: algunos nos fuimos a Estambul de vacaciones al poco de grabarlo y encontramos un vinilo de una orquesta turca en la que el cantante estaba enfundado en leopardo, sentado en un sofá también de leopardo; si alguna vez creímos en las señales del más allá, ésta era tocha, nada podía fallar).

Tenemos que decir que la creatividad y la mente de Hevi son de otro mundo, y nos voló la cabeza desde el primer momento. Estábamos tan a gusto y gozándolo tanto creando entre todos que, hemos de confesar, se nos fue ligeramente la pinza, y hay ideas que al final salieron de la canción porque eran infumables.

Y luego llegó el momento del videoclip. Contar con La Bellavista de primeras sabíamos que iba a ser un acierto. Esta gente ha hecho proyectos enormes y preciosos mostrando el rural en Galicia, y sabíamos que la idea general que queríamos para el videoclip tenía mucho que ver con el paisaje y lo rural de aquí.

La canción nació de lo festivo, del encuentro, la celebración, y para el vídeo queríamos reflejarlo a saco. Hacer un recorrido por la idiosincrasia de nuestra tierra y transformar el vacío en algarabía y verbena de plaza de pueblo. Un espíritu de que en nuestra comunidad, en nuestra tierra, se baila, se celebra y se mola, con nuestra identidad por bandera.

Así que a Villaquirán, Castrojeriz y Mahamud que nos fuimos, con todo el equipazo de producción, con Marina y Beatriz poniéndonos guapos y elegantes, y con Rodrigo dándonos un doctorado a todos de cómo derretir la cámara a base de miradinas.

Para la escena de la fiesta hicimos un llamamiento a la gente: necesitábamos muchos figurantes porque queríamos que el videoclip transmitiera la idea de fiestón. 

“Venir elegante y antiguo”, decía el llamamiento, y flipamos cuando vimos a la gente venir con sus galas, ¡¡cada unx de la manera en que había entendido esa frase!! Y por supuesto a la gente de los Grupos de Danzas más míticos de Burgos: Estampas Burgalesas, Nuestra Señora de las Nieves, Tierras del Cid, Arbayal, Diego Porcelos, etc, que se vinieron con sus trajes y no pudieron hacernos más felices.

Producción dio al play, nosotros pensando que íbamos a destripar la sorpresa de que Rodrigo Cuevas era la colabo de la canción, pero en vez de nuestro tema empezó a sonar “Yo quiero bailar”(!!!). Que sí, que sí, la de Sonia y Serena. Así que no veáis, la gente arribísima y ¡ahí está el resultado!

Y esto es lo que podemos contaros de la intrahistoria de “TUCUCU”.

Esperemos que le deis todo el amor del mundo y que la bailéis a fuego este otoño. Queremos que nos lleguen anécdotas de perreos nivel extremo, porfa.

 

Y ya que estáis haced un remix y ponedla en vuestra rave favo.

Besos desde Burgos de todo El nidooo

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