Hace unas semanas visitamos la Granja Escuela Las Cortas de Blas, un proyecto del que habíamos oído hablar muchísimo, entre otras cosas porque tienen una quesería (y ya sabéis los que nos pierde el queso castellano hecho familiar y artesanalmente), pero también por la labor que hacen acercando el campo a los niños vallisoletanos, muchos de los cuales, antes de ir, piensan que los calabacines crecen hacia dentro de la tierra y que las vacas marrones dan batido de chocolate. Aunque era pleno verano, la granja escuela estaba llena de actividad, de animales, de niños y de monitores que intentaban sortear el calor sofocante mediante juegos y baños en una pequeña piscina. Rústica y acogedora, por un momento deseamos haber ido allí a jugar y a acariciar a burros y perretes. Sin embargo, nuestra visita no era por la granja ni por la quesería, sino por un asunto mucho más serio (aunque es un asunto bien serio que a los niños no les falte campo y que se siga haciendo queso artesano). El proyecto que nos había llamado hasta allí, de hecho, no era Las Cortas de Blas, sino SOS Montes Torozos, una asociación vecinal de resistencia ante los macroproyectos de energías renovables que están en marcha en la zona, de la que la granja escuela es sede y punto de encuentro y con cuyos integrantes más activos tuvimos el placer de conversar largo rato.
Lo primero que hacemos es preguntarles qué es SOS Montes Torozos, cómo se definen.
Nos cuentan que son una asociación nacida en Villalba de los Alcores, pero que incluye vecinos de toda la comarca de Torozos. Matizan que, aunque no son apolíticos, pues la causa tiene mucho de política detrás, sí son apartidistas y de hecho el colectivo agrupa personas de diversas orientaciones ideológicas “en esto de estar contra las macro renovables, hay gente que puede interpretar que somos negacionistas o que somos nosequé, y sólo somos un grupo de vecinos muy diversos que quieren defender la zona en la que viven”. Y en esto no están solos. Nos hablan de otros grupos similares a ellos: Defensa del Valle Esgueva, la primera agrupación de este tipo surgida en la zona; La Mesa Eólica, en La Montaña Palentina…la lucha continúa teniendo una estructura “David contra Goliat”, pero insisten en que no están solos, sino que forman parte de un movimiento general, de gente que está viendo la evidencia de los impactos negativos que tiene la forma en que se están desarrollando las eólicas y las solares y protestan por la salud y el futuro de su territorio. Les mencionamos -y resulta que ya conocían- a Pisoraca, que en la línea de las macrogranjas, defienden también esta idea.
“en esto de estar contra las macro renovables, hay gente que puede interpretar que somos negacionistas o que somos nosequé, y sólo somos un grupo de vecinos muy diversos que quieren defender la zona en la que viven”.
Respecto al origen de la propia asociación: un buen día, a uno de ellos (ni siquiera a la granja escuela, pues solo se notifica a los vecinos cuya finca linda o está atravesada por el proyecto) le llega un planning de Navabuena Solar y se quedan estupefactos al comprobar que están rodeados o, mejor dicho, que el plan es rodearles. Desde la granja escuela, Ricardo y Catalina, que la regentan, lanzan la iniciativa de la asociación a la que empiezan a unirse cada vez más vecinos.
Nos hablan del plan de la macroempresa energética con amargura.
“ Ahora empiezan con los fotovoltaicos, la zona ya la han llenado de eólicos, ya lo habéis visto viniendo, y ahora viene la segunda parte, que es la de las 10.000 hectáreas de fotovoltaico que abarcan pues todo esto: Urueña, Villalba, Mucientes…” Nos sorprende que Urueña, que es uno de los pueblos más bonitos de la comunidad, esté también afectada por estos planes.
“¿Sabéis que es el pueblo más bonito de España? Ampudia es el pueblo más bonito de España, y me perdonaréis, pero en todas las fotos que sacan borran los eólicos, porque está cuajada. Es una pena”.
“Lo que sucede es que la comarca de Torozos, por un lado, está bastante despoblada, los que hay son gente mayor… es una zona donde tienen previsto que la gente no se va a movilizar, la movilización típica del campo castellano, y por otro, es una comarca que está elevada, como la zona del Cerrato, lo que la hace propicia para los eólicos”
Nos cuentan que ahora están desarrollando un nuevo sistema que consiste en instalar placas solares donde hay molinos, y las dimensiones de los proyectos son enormes, “resulta que el proyecto de placas solares que hay aquí es más grande que la ciudad de León, 10.000 hectáreas” y añaden “estamos hablando de proyectos que tienen un impacto muy fuerte sobre el territorio, no se trata que estemos en contra de las placas solares o de los molinos, si no de las dimensiones que están adquiriendo, nos preocupa cómo van a impactar sobre el territorio y cómo se está haciendo, sin planificación ni ordenación del territorio…”
“Y sobre todo sin informar a las personas” añade con rabia una compañera.
«Nosotros creemos se están aprovechando de que la gente no sabe lo que está firmado y está poniendo el dinero por delante, pero los propios vecinos no saben las dimensiones que está tomando esto.”
Les preguntamos cómo funciona esto de no informar a los vecinos.
“Facilísimo, van casa por casa, son gente mayor, ‘mire usted, me alquila esta tierra que le vamos a dar al mes 1.500 euros, usted no tiene que preocuparse de nada, solo firme aquí’, va el señor y firma, ‘no le diga nada al vecino de al lado’, van al vecino de al lado, ‘alquilamos tu tierra, te vamos a dar 1.200 euros al mes, no le diga nada al vecino de al lado…’”
Nos cuentan que los propios vecinos de Villalba no sabían, como está pasando en otros pueblos, las dimensiones del proyecto. “Entonces ellos dicen ‘oye, mira, a mí el cereal me da poco, bueno pues pongo un molino y ya está’, pero es que los propios vecinos no saben las dimensiones que está teniendo esto porque no hay suficiente información. No interesa que la haya”:
Uno de ellos apunta que los primeros a los que acuden las macroempresas son los alcaldes, y que en esta zona se están prestando todos o casi todos. Los alcaldes dan su beneplácito para el cambio del uso de la tierra de agrícola a industrial y, sumado al beneplácito de los vecinos cuyas tierras se ven implicadas en el plan, está hecho. “Vamos el beneplácito de los vecinos, comprando voluntades en definitiva porque es de lo que se trata, entre que la gente tiene poco arraigo y que no hay un sentimiento por la tierra tampoco, le ofrecen pasta y se les hacen los ojos chiribitas. La gente ya se ve en el piso de Valladolid tirada en el sofá y recibiendo todos los meses 1.500 euros.”
El caso es que, en primer lugar, el proyecto no sólo afecta a aquellos a los que alquila las tierras, sino a todo el entorno y en segundo lugar, como insisten, que el ayuntamiento no informa de las dimensiones que tiene el proyecto a los firmantes, por lo que muchos no se dan cuenta de que no se trata de su tierra y punto, sino que van a estar completamente rodeados de molinos y placas solares hasta que ya es demasiado tarde.
“El monte este de Torozos es un paso fundamental para comunicar con Los Arribes y con las montañas del norte. Hay mucha fauna que utiliza esto como corredor ecológico, y si tú lo rodeas de instalaciones cercadas, lo que estás haciendo es fragmentar el territorio.”
Planteabais antes una pregunta ¿Por qué esta comarca?
“Porque aquí está la subestación eléctrica de la sierra de la Mudarra, donde se puede transformar la energía y llevarla a los centros de consumo. Toda la electricidad que se produce aquí se envía directamente a los grandes centros de consumo, a Madrid, a Valladolid o a País Vasco. ¿Y qué es lo que pasó en los años 60? Que se hicieron los grandes embalses en la zona de Salamanca, que eran para generar electricidad para el País Vasco y para Madrid, para la industrialización. Pues lo mismo, como ya están las instalaciones las líneas de tensión, etc, es una comarca favorable para que haya un proceso acumulativo. Osea, que esto no se va a parar. Donde había molinos van a poner más molinos, y placas solares y más placas solares. Y el territorio al traste. Tú imagínate si fragmentas el territorio. Porque la gente lo que no sabe es que las placas solares están cercadas, y si tú te metes en Google Maps, el monte este de Torozos es un paso fundamental para comunicar con Los Arribes y con las montañas del norte. Hay mucha fauna que utiliza esto como corredor ecológico, y si tú lo rodeas de instalaciones cercadas, lo que estás haciendo es fragmentar el territorio. Resulta que cuando haces una autopista tienes que ver si fragmentas el territorio o no, pero esto se está haciendo sin ningún tipo de control, sin ningún tipo de visión general del impacto. Se hace el informe de impacto ambiental, pero se hace lo del pitufeo famoso; en vez de un contrato para que se vea lo que estoy poniendo, hago muchos contratos para pasar. Entonces no se está evaluando el conjunto de los proyectos que hay en la comarca, sino que se evalúa uno y es que ni tiene impacto ambiental porque sólo son 3000 hectáreas y éste de al lado son 3000, pero tienes 3000, 3000, 4000, 10000, 3000, 10000…y la suma es una barbaridad”.
Nos cuentan que además las condiciones de esos informes de impacto ambiental cada vez son menos estrictas y se da paso a proyectos que hace algunos años se habrían frenado porque hay cierta prisa en que los proyectos salgan adelante ya
“Hay prisa porque en un principio todo el mundo, yo mismo, hace dos años decíamos ‘que ponen placas solares, bueno, pues qué bien, a mí no me molestan, los molinos igual’ pero claro, cuando se va viendo las consecuencias que tiene y el impacto, entonces es cuando la gente se empieza a movilizar, aunque muy poco a poco por esto que decimos que es gente mayor que está acostumbrada a obedecer, por eso tienen prisa.”
“Me encontré con una pareja de Villalba de los Alcores, que no viven allí pero tienen una casa y van allí en verano y estaban asustados del ruido que hacían los molinos y eso que era gente mayor, quiero decir, no es que sea gente joven con buen oído, y eso sumado a todos los micro ruidos…¿cómo se llaman?
“Ultrasonidos, Bueno, lo de los ultrasonidos, hay un caso, ahí en Valverde, que había una finca de conejos, entonces pusieron un molinito muy cerca y los ultrasonidos han hecho que se hagan estériles y caníbales, por el estrés. Les ha bajado la producción creo que un 50%, bueno, que están arruinados.”
“Pedimos que las normativas respeten las actividades agrícolas, culturales que se desarrollan en el rural…ya que somos pocos los que estamos en el campo, por lo menos que no nos echen»