Texto y fotos: Carmen Abril
Ilustraciones: Cristina Corredera
El encargo
A finales del pasado verano nos ocurrió algo genial: desde Cruz Roja Juventud en Castilla y León se pusieron en contacto con nosotras para encargarnos un artículo sobre un proyecto nuevo que estaban llevando a cabo ¡Yey!
Nos hizo muchísima ilusión. Aunque compartimos la mitad de nuestro nombre, lo cierto es que apenas conocíamos en LPR Cruz Roja ni su labor, más allá de charlas del cole y encuentros espontáneos a lo largo de la vida. Ni siquiera teníamos muy presente que hubiese todo un Cruz Roja, dentro de la asociación, destinado a los jóvenes (y conformado por ellos). Nos gustó mucho saberlo y conocer a Elena, la presidenta de su delegación en CyL, pero nos gustó todavía más lo que nos contó:
El proyecto
Desde Cruz Roja Juventud en Castilla y León (en adelante CRJ en CyL) –dentro del proyecto Activación Juvenil en Zonas Rurales, financiado por el Instituto de la Juventud a través de la subvención de la Junta de Castilla y León y Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades con cargo a la asignación tributaria del 0,7% del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para la realización de programas de Interés General– se han estado realizando durante todo el año 2021 actividades en 18 zonas rurales de nuestra Comunidad Autónoma fomentando los valores positivos de las zonas rurales y de la juventud que vive en zonas menos pobladas.
Las Asambleas Comarcales donde se ha desarrollado el proyecto:
Ávila: Arévalo y Sotillo de la Adrada
Burgos: Lerma y Miranda de Ebro
León: Bembibre y La Bañeza
Palencia: Guardo y Venta de Baños
Salamanca: Béjar y Peñaranda de Bracamonte
Segovia: Cantalejo y Cuellar
Soria: Ágreda y El Burgo de Osma
Valladolid: Tordesillas y Tudela de Duero
Zamora: Fermoselle y Toro
Los detalles
Como véis, Cruz Roja tiene mucha mayor cobertura territorial que La Perdiz Roja, pero ya estamos trabajando en ello jeje. El caso es que, antes de contaros nuestra experiencia personal en el proyecto -en el que no sumergimos y del que formamos parte como unas jóvenes voluntarias más (lo que fue tremendamente divertido)- , dejadnos profundizar un poco más en la descripción del mismo:
Las actividades realizadas:
Encuestas y entrevistas con diferentes personas de la entidad que trabaja diariamente en las zonas (Presidencia, responsable de Cruz Roja Juventud, responsable de voluntariado de la Asamblea Comarcal.)
Realización de foro y taller (actividad) en la localidad invitando a todas las personas que quieran acercarse siendo o no de la entidad, aquí trabajamos:
Presentación de la entidad y del proyecto
Foro de voluntariado: análisis de necesidades de la zona y de las personas con el fin de poder realizar una detección de necesidades comarcales, provinciales y similitudes autonómicas.
Taller: se realizaban actividades de sensibilización que podrían elegir entre las siguientes temáticas: igualdad, medio ambiente y bebidas saludables, intentando así fomentar la participación en ocio saludable y la vida asociativa de la zona.
Extracción y análisis de datos comparando a nivel comarcal, provincial y autonómico.
Es decir, que el objetivo, además de organizar actividades chulas con la juventud rural (¡que ya es mucho!), era tomarle el pulso a la misma, ver qué querían, que necesitaban.
Algunos datos a resaltar del proyecto:
80 personas voluntarias participantes
Más de 170 personas jóvenes se ha reconocido la participación
288 jóvenes han participado en las actividades en zonas rurales
Batallitas LPR
Ahora vamos a contar nuestras andanzas y sentires y, al final del artículo, detallaremos las conclusiones extraídas del proyecto, que nos han llegado calentitas del horno de CRJ CyL hace unos días.
Como no podemos estar en todas partes (aunque nos gustaría), teníamos que elegir entre los distintos foro/taller que quedaban aún por celebrarse cuando conocimos a Elena. Elegimos Lerma. El taller de igualdad de género que se impartía en La Bañeza nos habría gustado, pero León nos pilla más a desmano y, además, teníamos ganas de conocer Lerma (como vallisoletanas; hay mucha leyenda en torno al duque).
Llegamos pronto, de buena mañana, con intención de aprovechar para dar un paseo. Efectivamente, menudo palacio se montó el Duque. También hay una muralla preciosa (que solía delimitar una prisión) y un convento de carmelitas con su correspondiente estatua de Santa Teresa que allí estuvo, fundándolo. Y un bar muy gracioso, llamado “De picos pardos”, que estaba cerrado. Nos tomamos un desayuno buenísimo en el “Círculo de obreros católicos”. Nos resultó curioso, no conocíamos ese tipo de establecimiento (y no lo olvidaremos; la torta de aceite con jamón es una de las cosas más ricas que desayunaré nunca). Estaba en la plaza del palacio de Lerma (de verdad, un mini Escorial), por si pasáis por allí.
Dimos un paseo por el mirador y nos fijamos en que en la parte baja que quedaba extramuros había una piscina pública de dimensiones espectaculares e instalaciones geniales. Un piscinon. Era septiembre y la mañana era fresca, pero en aquellos días seguía apretando el calor por las tardes. “Qué pasada” dijimos, “ojalá haber venido a la piscina” (en broooma).
El caso es que Lerma nos pareció un pueblo precioso, muy cuidado, y muy respetado su casco viejo. Casi recordaba a Pedraza. De camino a la Asamblea Comarcal de Cruz Roja, nos íbamos cruzando con chavales adolescentes y comentábamos “ea, mira la juventud del pueblo que madrugadora”. No sabíamos que iban precisamente a participar en el programa de Cruz Roja Juventud (en adelante, CRJ), porque eran parte del voluntariado.
Aññí estaba ya esperando Jose Vicente, el responsable autonómico del proyecto que impartía el taller y que se ofreció mil veces a llevarnos, aunque nosotras, empeñadas en madrugar y dar un paseo turístico, no habíamos querido.
Como se detallaba al inicio del artículo, la actividad consistía en una presentación+asamblea/foro con la juventud voluntaria de Lerma, que estaba conformada por un grupo de chicos y chicas de 15-16 años que estaban algo cortados, aunque Jessica, la Delegada de CRJ en Lerma y Dirección Provincial de CRJ Burgos -y hermana mayor de una de las chavalas- les animaba a participar y Jose Vicente, el técnico autonómico, se desvivía por hacerlo dinámico. Les hablaba de su experiencia en CR y en la vida, les preguntaba qué hacían allí, que querrían hacer diferente, o a mayores de lo que ya estaban haciendo…les preguntó, en un momento dado, qué se les daba bien (porque la mejor manera de ayudar es poner tus talentos al servicio de los demás), que es una pregunta muy importante para hacerse a uno mismo cuando se es adolescente. Ellos contestaban tímidamente que querían hacer más cosas, además de ayudar con los niños y niñas en el Programa de Promoción del Éxito Escolar, pero que no se les ocurría muy bien qué más podían hacer. Ahora, que querían hacer más y eso ya es mucho. Además, con esas edades, ¿quién sabe qué quiere hacer y qué se le da mejor? Pero es bueno que alguien ponga esas cuestiones sobre la mesa para que vayan calando en el subconsciente y abriéndose camino.
De pronto, una gran noticia: ¡¡el taller de bebidas saludables era en la piscina!!
¡Si! Hicimos mojitos sin alcohol y caipiriñas (obviamente también sin alcohol) con los pequeños y mayores de la piscina y la verdad es que, además de entretenida, fue una actividad muy bonita. Da gusto ver a gente de distintas generaciones interactuando un rato, que cada vez lo hacemos menos, y más si hay sol, enseñanzas y bebidas fresquitas de por medio.
El caso: uno de los temas que se habían tratado en la presentación era la celebración de la XXI Atalaya , un Encuentro Autonómico Formativo que este año tenía por temática “Activación Juvenil” , en las que también habría formación y actividades. Se animó a los chicos y chicas de Lerma a ir (spoiler, fueron) y ¡¡a nosotras nos invitaron a participar como ponentes!! (spoiler, fuimos y expusimos!!)
Peñaranda de Bracamonte
Qué bien suena. Es el nombre del pueblo salmantino que acogía la Atalaya. Es difícil rememorar todo lo que pasó allí en ese finde. Fue como un campamento comprimido en dos días. Quien esto escribe nunca fue de campamento, ni fue parte de ninguna entidad juvenil, y es algo que siempre echó en falta. El caso es que tuve la oportunidad de vivir esa sensación aquel finde y le estoy muy agradecida a CRJ en CyL por ello.
El albergue común, las 40 personas, casi todos adolescentes (pura generación Z) de distintas provincias y pueblos, las camisetas de CRJ, la vajilla de duralex. El corte al principio, aunque muchos ya se conocían, el desenvolvimiento paulatino a través de las actividades, los juegos (el monitorado nos obligó a participar como si fuéramos unas voluntarias adolescentes más a pesar de nuestras quejas, y nos terminamos alegrando mucho).
Como ya hemos dicho, una de las charlas programadas era la nuestra. Les hablamos de LPR pero, sobretodo, de proyectos de los que habíamos hablado en LPR; Tiedra de Lavanda, Tino, Linzex, El Arrebol…y algunos de los que aún no hemos hablado pero tenemos en mente; Pecorea, Go Roneo…
Nos encantó prepararla, hacerla, y aunque nos sentimos un poco como en el meme ese de “somos el equipo dos y vamos a presentar la célula”, estuvo muy chulo y disfrutamos de rajar de toda la gente guay que hemos descubierto y la de cosas diver que hemos hecho (estamos dispuesta a dar la charla around Castilla, preguntaddd!)
El último día había unos hinchables (la primera noche, un ginkana nocturna por el pueblo usando wasap) y una serie de juegos en equipos y nos sentimos de verdad como en las ferias de las fiestas de pueblos. Por la tarde, charla de Paula Sanz, parte de la embajada del Consejo de la Juventud en CyL, y por la noche gran gala.
Al final, el domingo por la mañana, sentíamos que llevamos compartiendo ese albergue con esas personas, de las que ya parecíamos ser amigas de siempre, durante al menos un mes. Fue muy divertido y sobre todo disfrutamos mucho de la compañía de personas justo por debajo y por encima de nuestra generación. También había algunos participantes de nuestra edad, saraut para Manu, Director Provincial de CRJ Valladolid, que nos debe una colab!
Gracias
Gracias a todos los participantes y de un modo especial, gracias Cruz Roja Juventud CyL por darse cuenta de una cosa, que nos decía Elena, en la primera reunión que tuvimos. Era algo así como “Nos parece importante; además de temas de prevención, salud, y atención primaria; hablar y poner en práctica el ocio saludable, promover actividades juveniles en los pueblos, hacer algo entretenido, en lo que la juventud de verdad quiera participar, que se active. La clave de la vida en el entorno rural está ahí.
Es muy importante que las instituciones entiendan esto, y en este sentido CRJ CyL ha dado un paso adelante con este proyecto, que celebramos y en el que hemos tenido la suerte de vernos inmiscuidas. Que también haya vida joven en los pueblos depende en gran parte de que haya salseo. Los y las adolescentes de Lerma, con los que nos los pasamos bailando como nadie en el mundo, seguro que querrán volver a la próxima Atalaya, y nosotras es muy posible que también.
Gracias Cruz Roja, viva la juventud rural, viva esta generación que se viene, que es, en nuestra opinión, mucho más buena, inclusiva y sana que todas las anteriores -por mucho que les critiquemos por abusar de Tiktok- y viva Castilla y León, que por ellos tiene futuro.
Anexo: resultados del proyecto
Resultados del estudio y trabajo de campo llevados a cabo durante estos meses:
La población joven que reside en zonas rurales de nuestra Comunidad Autónoma agradece el proyecto y la opción de hacer que su voz se escuche a través de los foros de personas voluntarias constituidos.
Se ve la necesidad de personas técnicas específicas para la dinamización de los pueblos y establecer canales informativos sobre becas, formación, voluntariado, trámites administrativos… para trabajar con cualquier franja de edad, pero en especial dotar de igualdad de oportunidades a la población joven rural.
Desde las administraciones participantes agradecen los diferentes talleres y contactos establecidos, así como la apuesta por la zona rural.
Se comenta en casi todos los foros la necesidad de digitalización en zonas rurales.
Se detecta la necesidad de una apuesta por la juventud que quiera emprender en zonas rurales con
ayudas más flexibles y que cubran más conceptos.