Sobre la obsesión castellana por la Feria de Abril. Nos vemos en Villalar el 23. De traje tradicional.

Carmen Abril

Ocurre una cosa en Castilla y es que, al parecer, la Feria de Abril nos obsesiona. Entre los grupos de amigxs castellanxs, por absurdo que parezca, no es raro el plan de fin de semana de ir a la feria, alquilar un traje de flamenca, gastar a todo tren, intentar torpemente bailar sevillanas y volverse a casa, horas de carretera mediante; bolsillo vacío y ningún contacto hecho con nuestra identidad cultural ancestral. Tampoco es raro encontrar romerías y fiestas flamencas en los pueblos castellanos (en algunos éstas existen en lugar de los espectáculos de danzas tradicionales y no además). 

Y bueno. Supongo que, si la gente lo disfruta, bien está. Desde aquí no queremos avergonzar a quien así procede, sino proponer formas distintas de canalizar esta admiración que sentimos por el pueblo andaluz, que efectivamente, se vive como nadie sus raíces. 

¿Por qué no hacemos como ellos, pero llevándonoslo a nuestro terreno?

Vamos a dar un poco de contexto porque es necesario. Por qué son las cosas como son. La cultura castellana se ha homogeneizado y museizado y deslavado hasta volverse plana y aburrida hasta para sus propios herederos. Esto suena fuerte decirlo, pero sabemos que es así. En cambio, la andaluza se ha encumbrado, cultivado, desarrollado, enriquecido con mil matices y convertido en símbolo del país ¿Por qué? amiga, porque eran los años 60 y había que abrirse al turismo y la masa consumidora no entiende de realidades culturales múltiples y heterogéneas en cada región: le caben un par de símbolos en la cabeza, nada más. En este caso se estiró hasta cuatro: playa, toros, paella, sevillanas. Y funcionó. Así es el mercado, simplificar o morir. Y a menudo las campañas de marketing, tan atractivas y vitalistas, rebosan su target y terminan por seducir a más gente de la que tenían planeado, llegando en este caso al corazoncito de tantxs castellanxs, que quedaro deslumrbadxs por el color y los volantes y el sonido del cajón. Y hasta hoy.

Nuestro escenario soñado

Que poco a poco se nos vaya despertando la curiosidad por nuestro propio folclore -aunque ésta conviva con una sana fascinación por otros como el andaluz, el valenciano, el gallego-, que investiguemos y descubramos sus raíces antiguas, que es donde descansa toda su variedad rabiosa. Que nos acerquemos a las abigarradas y fabulosas lagarteranas, a los increíbles trajes de la alberca con sus figuras mitológicas (bordados serranos) y sus collares hasta el obligo, a la variedad imposible de colores, técnicas y representaciones que se dan a lo largo y ancho del territorio, que descubramos cuál nos pilla más cerca, o cuál es nuestra favorita. Que invirtamos, a modo de ajuar personal, en un traje con el que revestirnos el día de nuestra comunidad de ahora en adelante. Desde el flanco que más nos interese (gastronomía, arquitectura, moda, música), pero que lo hagamos: Que abracemos nuestra identidad cultural y nos dejemos abrazar por ella.

Nuestra intención, nuestra propuesta

Poco a poco. Hagamos de Villalar una especie de “Feria castellana”. Acudamos todxs revestidxs a la campa, igual que haríamos si fuéramos a la Feria de Sevilla o la de Córdoba o la de Cádiz. Bailemos jotas al son de dulzainas y panderetas y bebamos clarete de la bota y comamos sopas de ajo, torreznos y arroz a la zamorana. Disfrutemos nuestra cultura igual que disfrutamos otras. 

Desde La perdiz roja convocamos oficialmente a todxs lxs jóvenes castellanxs a acudir a la campa el 23 de abril vestidxs de traje regional, en concreto a la carpa que compartimos con el Ayuntamiento (¡¡por primera vez tenemos un espacio, se acabó la venta ambulante de camisetas!!)y donde se celebrará una suerte de certamen, aún por definir el formato.

¿Tenéis un traje regional, propio o familiar, cogiendo polvo en un cajón? Desenterradlo, es su momento de salir a jugar, dadle esa alegría. Con el respeto y el cuidado que se merece (ya os insistirá en esto quién os abra el baúl donde se guarda), recordadle a ese pobre trajecito doblado durante años en la oscuridad lo que eran la luz del sol y la alegría del junte. Ya que esa parte la tenéis hecha, curraos un peinado de cine o un maquillaje, o complementos divertidos. 

¿No tenéis traje tradicional? Os proponemos opciones:

-se alquila

barato, pero sólo dura unas horas 🙁 bueno para experimentar la sensación y quizá probar cuál es tu traje perfecto

-se compra

no es barato, lo sabemos, pero es una inversión de por vida, la idea es legarlo a hijas nietas o sobrinas y que dure e ir añadiéndole gracias nuevas cada año. Hay opciones en Vinted y Wallapop, pero escasas y tampoco baratas.

-se hace

para las muy artesanas, se compran los materiales y a coser, poco a poco y como se hacía antes. La más aceptada por entendidas de la materia, pero no apto para cualquiera.

-se apaña

nuestra favorita, aunque sabemos que para mucha gente está mal visto. Se compra un manteo moderno y ligero como los que hace estampados Mila Dolz y se combina con tu Make Castilla cool again de confianza, o se reinterpreta un traje de siega como buenamente se pueda, o se toca una con un pañuelo tradicional que puede conseguir en Pindongas, por ejemplo, y listo. 

Sabemos que mucha gente ya va revestida a la campa y que no estamos inventando nada nuevo. Por mucho que haya personas (algo cenizas) que se centren en ver lo malo y criticar, por ejemplo, las batucadas, son muchísimos los grupos de danzas tradicionales que se pasean de carpa en carpa dando alegría y baile y sirviendo tradición. Pero aún son una minoría de color y chulería castellana entre una gran masa sin traje. Y sin traje se anima unx menos a bailar, se siente menos participante de algo grande y especial. Y Villalar el 23 de abril es algo grande y especial.

Aunque para hablar de Villalar hay que volver a dar contexto. No vamos a remontarnos a 1521, para eso tenéis el artículo sobre la batalla y sobre la figura de la leona de Castilla. Me refiero al contexto de la campa. Villalar como lo conocemos hoy, como celebración de Castilla y León (aunque quizá sería más acertado que fuera una celebración de las dos Castillas), surgió cuando el franquismo terminó, justo en el año 76. Es decir, cuando se pudo. Es el fruto de un movimiento popular de izquierdas que reivindicaba la identidad castellana que se había instrumentalizado primero (identificándola con el germen de “lo español”) y guardado en un cajón después, cuando interesaba más jugar a las sevillanas.

La campa donde los comuneros dieron al traste con su revolución se convirtió en un símbolo de revuelta popular contra el poder autoritario (cosa que ha sido cuestionada por muchos, pero aquí no tenemos tiempo). El caso es que estas primeras ediciones estaban fuera de lo institucional, eran convocadas y celebradas por movimientos castellanistas, sindicatos y asociaciones culturales como el Instituto Regional Castellano-leonés. Muchas personas acudían vestidas de traje regional reivindicando sus raíces y sus particularidades culturales, aunque, igual que ocurre hoy, suponían una minoría.

El Nuevo Mester de Juglaría, que llevaba en activo desde los años 60, formó parte de estas primeras ediciones y su disco “Los Comuneros” fue la banda sonora de estos encuentros. Hoy día hay una calle con su nombre en el pueblo y las cosas han cambiado mucho, pero no debemos olvidar el origen y no se debe omitir el hecho de que Villalar es un encuentro con raíces culturales y políticas. No se le puede vaciar de este sentido y tratar de emular la feria de Sevilla pero con nuestros códigos culturales porque estaríamos cometiendo el error que comentaba al principio, aunque quizá algo más acertadamente.

vía La crónica de Salamanca

Pero ojo, tampoco se puede dejar que la parte política se trague a la cultural, menos teniendo en cuenta lo que hoy en día representa la política para la gran mayoría del pueblo. Villalar tiene que ser espacio en el que se sienta bienvenido cualquier que se sienta castellanx, cualquiera que sienta que el pueblo castellano ha de unirse para reivindicar unas mejores condiciones de vida y un mejor futuro en su tierra, para todxs. Incluso quienes no tengan muy claro cómo. 

Nos vemos el 23 de abril en la carpa del ayuntamiento ft. La perdiz roja.

Habrá presentaciones de libros (entre ellos el nuestro), puestos de artesanos y de merch. Habrá dulzainas, habrá djs, habrá trajes tradicionales y también trajes apañados. Os queremos mucho, Go Castilla. Por un futuro en el que lxs castellanxs nos saquemos de la cabeza la Feria de abril y pasemos todo el mes poniendo a punto nuestros trajes tradicionales y pensando en la campa de Villalar de los Comuneros. 

LPR es una revista gratuita y autogestionada, así que el apoyo que nos dais es fundamental para que podamos seguir recorriendo y contando Castilla de una forma diferente.

¿Has visto la newsletter castellana?

Suscríbete a nuestra comunidad castellanista y estarás al tanto de todas las novedades: nuevos artículos, nuevos productos en la tienda y más ventajas.

¡Únete a la familia LPR!

Ir al contenido