Mezclando Tierra e Historia. La Ribera del Duero y El empecinado: Vega Real.

Carmen Abril
Fotografías:
Carmen Abril

“Terroir” es un concepto francés que no tiene traducción exacta a otros idiomas, pero que se refiere al conjunto de factores naturales y humanos que influyen en el carácter de un vino.

La idea es que cada vino expresa el lugar de donde viene, y el terroir le da una identidad única e irrepetible. Por eso, dos viñedos de la misma variedad de uva pero en terroirs distintos pueden producir vinos muy diferentes.

El terroir de un vino viene a ser, pues, la presencia de La tierra en el mismo: el suelo, el clima, pero también la cultura, el paisanaje y de alguna manera, la Historia.

Y no hay una tierra como la Ribera del Duero. Precisamente de la tierra -en el sentido literal- viene el nombre con que se conocía a Juan Martín Diez, El empecinado, el héroe castellano que da nombre a una colección de vinos muy especiales de Vega Real. Procedente de Castrillo de Duero, donde se encuentra la bodega, y cuyo gentilicio es “los empecinados” por su cercanía al arroyo Botijas (famoso por su lecho de pecina), este labriego -y, según cuenta la leyenda, viñador- fue feroz guerrillero en las guerras contra Napoleón en un inicio, y verdadero comandante de guerrilla después, vistas su valía y dotes de mando. 

Retrato de Salvador Martínez Cubells, en el Museo del Prado

Determinante su figura en las victorias conseguidas en la zona, debió exiliarse al término de la guerra por sus convicciones liberales, siendo como era un fiel defensor de la Constitución de Cádiz de 1812. A cuenta de su inestimable contribución a la victoria sobre los franceses, Fernando VII le invita a volver, asegurándole el indulto de su condena por conspiración contra la corona. Sin embargo, en cuanto El empecinado pone un pie en España es apresado y decapitado, poniendo de relieve lo traicionero de la figura de este monarca y pasando a la historia como mártir, como leyenda y como símbolo de resistencia, nobleza y valor. Desde entonces, estar empecinado en algo es estar empeñado, decidido, determinado hasta las últimas consecuencias.

Tomando esta figura histórica como blasón, Vega Real va un paso más allá en su declaración de amor a la tierra, al terroir, profundizando en matices fundamentales y señalando de qué manera el carácter de una tierra no está sólo determinado por su acidez y topografía si no también por el brío y la fuerza de aquellos que la han poblado durante siglos. Por eso es para ellos fundamental seguir trabajando con los viticultores de la zona, “que son quienes de verdad conocen el campo castellano”, respetar el viñedo viejo…en definitiva, cultivar, además de la tierra, la Historia de la misma. Así, el vino deja de ser sólo vino y se transforma en patrimonio vivo de una tierra, tal como ellos mismos describen, “austera y apasionada, de contrastes”.

Conscientes de la tendencia a la baja en el consumo de vino, Vega Real se mantiene firme en su oferta de un producto que, en sus propias palabras, “no necesitamos, pero queremos y demandamos porque como humanos no hacemos las cosas exclusivamente para sobrevivir, si no para vivir y disfrutar”. El vino es mucho más que vino y el terroir mucho más que tierra. Las bodegas con historia y compromiso son, también, más que bodegas: “Somos los guardianes de una tradición milenaria y a su vez los responsables de mantener una identidad y calidad que mantenga los estándares que todo consumidor espera al beber un vino y, más concretamente, un Ribera del Duero”.

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