La feria de ferias

Texto: Carmen Abril y María Gómez

Fotos de archivo cedidas por la Feria de Valladolid

Etimologías

Las ferias comerciales ya existían en antiguas civilizaciones como la egipcia, la griega o la romana. La palabra “Feria” procede del latín feria, feriae”, que los romanos utilizaban para designar los “días festivos” o “días de vacaciones”. En estos días, se cesaba toda actividad civil para dedicarse al culto religioso y a los festejos que lo acompañaban.

Sin embargo, el dinero nunca duerme y los comerciantes, muy listos ellos, intercambiaban mercancías en la salida de los templos, aprovechando la aglomeración, el ambiente festivo y la euforia religiosa, que incrementaban el ánimo de gasto. Al ir tan unidas estas dos acciones, se desarrolló en latín el verbo feriari, que significaba comprar y vender en la feria, en la fiesta, en el día festivo.

Hoy en día se sigue dando esta ambigüedad del término. Por un lado, “las ferias” es sinónimo de “las fiestas”. En Latinoamérica, en lugar de “día festivo” se dice “día feriado”. Por otro lado, conviviendo con lo lúdico, pervive este significado de Feria como espacio de compraventa de productos, de promoción de marcas o territorios. Las ferias del sur (la de Sevilla, la de Córdoba) son festividad pura, aunque también son, a su manera, un expositor de “lo andaluz” y, según para quién, son días de máximo rendimiento comercial. También está la feria o, más comúnmente denominada, “Las ferias”, ese espacio de atracciones (montaña rusa y algodón de azúcar), que son a su vez un ejemplo vivo de la fusión entre divertimento y expositor mercantil. Dentro de ellas, aunque han quedado bastante arrinconadas, siguen siendo míticas las casetas regionales, donde las distintas comunidades hacen gala y venta de su producto. La feria del libro es casi lo mismo que decir La fiesta del libro y, aunque para los negocios expuestos estas jornadas no son precisamente festivas, se busca siempre ese ambiente de distensión y de celebración ceremoniosa. “Feria” es fiesta, pero también es expositor, lugar de encuentro y exhibición de un tipo de producto o de varios.

Refrescando La Feria de Valladolid: Feria de ferias

 

 

Ahora que se acercan las fiestas o las ferias de Valladolid, nuestra ciudad de origen (lo sentimos, pucelófobos), se nos antoja el momento perfecto para analizar el fenómeno de las ferias y en concreto de la “Feria de ferias”, como se ha renombrado a la antigua Feria de Muestras de la ciudad. ¿Sabíais que esta feria genérica o multisectorial era uno de los principales atractivos de las fiestas de San Mateo en su día? ¡¿Sabíais que las fiestas de Valladolid eran San Mateo hasta que en el 2000 se trasladaron a San Lorenzo para evitar inclemencias climatológicas?! Nosotras tampoco. Nos pilló con cuatro años y nadie nos lo había contado hasta ahora. Tenemos mucho que aprender. Aprovechamos que este año nos han invitado a participar  para contaros un poco cosas que nosotras mismas acabamos de saber. 

 

Todos los años desde 1965, coincidiendo con las fiestas patronales de la ciudad, se celebra en Valladolid una Feria de muestras en La feria de muestras (para muchos, es más un lugar que un acontecimiento, para los que organizamos eventos, por ejemplo, es el lugar desde donde salen los autobuses, y también es el espacio que el año pasado acogió la gala de los Goya). 

Empezó centrada en la maquinaria agrícola (qué hay más castellano), pero se ha ido diversificando con el tiempo, sobre todo a raíz de que surgieran ferias especializadas para cada sector. La ambición de la Feria de Muestras de las fiestas patronales comenzó a convertirse en ser un atractivo popular durante las mismas, en un expositor más variado, más festivo.  Así, entraron en juego las casetas internacionales, que para muchos fueron los primeros contactos con los colores, los sabores y las formas de países lejanos: Polonia, Perú, Rusia…sin olvidarnos de las casetas en torno a nuevas tecnologías. Gracias a este evento, muchos castellanos vivieron experiencias nuevas, como paseos en globo y helicóptero, o ver por primera vez un ordenador.

Pero antes de seguir ahondando en la feria vallisoletana y en el giro conceptual que se le viene dando en los últimos años para hacerla más fresca y atractiva a público de todas las edades y gustos, vamos a hacer un recorrido rápido por la Historia de esta práctica, que como hemos visto ya, se remonta como mínimo a la sociedad grecorromana y que tuvo una importancia muy destacable en el desarrollo de la antigua sociedad castellana.

Historia de las Ferias

Las ferias comerciales existían ya, como decimos, en antiguas civilizaciones como la egipcia, la griega o la romana. En absoluto puede decirse que sean una creación de la sociedad moderna, ni tampoco de la sociedad europea u occidental. Históricamente destacan la feria de Kinsai (China), que tuvo su máximo apogeo durante la Edad Media europea; la Gran Feria Azteca, que conocieron los conquistadores españoles en lo que hoy es la actual ciudad de Méjico y la feria Nizhny Novgorod, en Rusia central.

En España hay varias ferias que han gozado de cierto renombre.

Entre otras, se pueden citar la de Jerez de la Frontera, concedida por Sancho VI en 1286 y que tenía carácter bianual, la feria de Burgos que Alfonso XI concedió en 1339, la de Segovia, la de Palencia, Toledo, Madrid, Villalón, etc.

Sin embargo, disculpas  a los españoles no mesetarios, no hay ninguna duda de que la feria más importante en España fue la de Medina del Campo. Era una feria de ganado, esencialmente, aunque con el motivo de su celebración la corona brindaba juegos populares y torneos de justas (así empieza El caballero de Olmedo). 

Las primeras ordenanzas de asentamientos de feriantes datan de 1421 y fueron dictadas por Doña Leonor, entonces Señora de Medina; en 1491, los Reyes Católicos dan a esta feria la consideración de Ferias Generales del Reino y en 1563.

A pesar de esta primera mención de la feria de Medina del Campo en 1421, en España, la regulación legal de las ferias data de aún más antiguo. Ya en la baja Edad Media, el Código de Costumbres de Tortosa (1277) establece que todos los ciudadanos de dicha ciudad pueden asistir a todos los mercados y ferias que se celebren en cualquier país.

Y, yéndonos aún más atrás en el tiempo, la feria más antigua documentada en nuestro país es la de Belorado (Burgos), instituida en 1116 por Alfonso I el Batallador, fundándose a los pocos años las de Valladolid, Sahagún y Carrión de los Condes. Hoy, Belorado es famoso por otras circunstancias más polémicas aunque también relacionadas con lo mercantil.

Desde el siglo XVII hasta el XIX, se produjo un gran desarrollo industrial y las ferias pasaron de ser lugares donde se producían intercambios comerciales a ser espacios para la promoción de los avances tecnológicos de un país y medios para promover la actividad comercial en el extranjero. En este período se inicia el desarrollo de las Exposiciones Universales, cuyas funciones eran principalmente dar a conocer a nivel tanto nacional como internacional los nuevos productos de la industria de un país y atraer al gran público. Es decir: las ferias se van transformando de “ferias-mercado” a “ferias de muestras”.

 

Con el tiempo, se ha dado una reducción de la importancia de las ferias generales en los países desarrollados, que han priorizado la celebración de ferias especializadas (la feria del smartphone, la feria del automóvil) y las ferias han pasado de ser un espacio para efectuar relaciones y transacciones comerciales a una importante herramienta de comunicación y de desarrollo de relaciones con los clientes actuales y potenciales.

Las Ferias hoy

La feria, por tanto, es un instrumento -y un concepto- dinámico, que varía en función de las necesidades socioeconómicas de la sociedad que la celebra y que en la actualidad se refiere más a la comunicación y el llamado networking que a la compraventa de ganado, pero que mantiene su ancestral carácter lúdico y festivo.

 

Siendo en la actualidad la comunicación la principal moneda de cambio de las ferias, cabe preguntarse si con el actual sistema empresarial y económico mediado por Internet y las nuevas tecnologías, donde el contacto entre empresas y clientes es mucho más fácil, rápido y fluido, sigue interesando llevar a cabo el modelo ferial actual, o si éste ya se ha quedado desfasado.

 

Y la respuesta, en nuestra opinión, nos la da precisamente este ancestral carácter lúdico y festivo. No. No es lo mismo. A través de Internet no puedes tocar los productos, olerlos (probarlos si son alimentarios) y, sobre todo, no puedes hablar de tú a tú con la persona detrás del proyecto, que es un valor insustituible. No tiene nada que ver una relación establecida con una conversación cara a cara -en un ambiente además, alegre y relajado-  que la que se establece vía correo electrónico. Internet está muy bien y todo eso, pero no, no es lo mismo. Una feria es una feria.

La feria de muestras de Valladolid. Ayer, hoy y mañana

Y la Feria de muestras de Valladolid ha sido, efectivamente, una Feria de ferias, con importancia regional, nacional e incluso internacional. En sus mejores momentos, llegó a reunir a más de medio millón de visitantes y, como decíamos, era uno de los principales atractivos de las fiestas patronales. Bush padre vino a verla. Pero, al margen de este pomposo carácter internacional, si por algo destaca esta Feria, es por haber sido siempre un reflejo de la sociedad castellana. En sus primeras ediciones se entregaba a los visitantes algo que se conoce como el “Diario de la Feria” que es exactamente lo que su nombre indica y que con el tiempo se ha convertido en testimonio histórico del costumbrismo de nuestra región.

Además, la Feria sirvió como escaparate para que los artistas de nuestra región tuvieran un lugar de exhibición. En los pabellones encontrábamos a chicas que se autodenominaban «ye-yés» (en honor a Concha Velasco, aunque algunas renegaban de esa etiqueta) y a grupos como «Los Yodis» (muy conocidos en Palencia), así como a cantantes de la talla de Mike Kennedy y otros grupos locales, como todos los que hicieron crecer el género de la canción protesta castellana, que actuaban en el escenario de este evento. Como nos cuentan con emoción algunos integrantes de la Feria en la actualidad, si algo ha caracterizado a la Feria en todas sus ediciones, ha sido su enfoque en Castilla, en sus múltiples formas y colores (abarcando desde Santander hasta Logroño, en su día) y sirviendo siempre como un escaparate de nuestras capacidades a nivel internacional, del valor de nuestras empresas y productos. Todas las provincias han tenido su espacio, su importancia y su día, convirtiéndose además en una ventana hacia la mejora de las condiciones y la reivindicación de que esta región tiene algo que aportar.

La sociedad castellana ha evolucionado significativamente a lo largo del tiempo. Desde la creación de la primera edición de La Feria de Muestras hasta la actualidad, nuestra perspectiva sobre la vida ha cambiado por completo -no hay más que ver la foto en la que Ejército e Iglesia bendicen la inauguración de la misma-, pero la Feria ha continuado siendo un reflejo de nuestra esencia, identificado con nuestras costumbres y nuestro folclore.

Actualmente, es cierto que las ferias no viven quizá su momento de máximo esplendor, pero tal y como desde la propia Feria defienden  “es crucial no caer en el error de dejarse eclipsar por un pasado brillante; es aún más importante construir un futuro y un presente prometedores. La Feria de Muestras tiene como misión asegurar que esta tradición no se pierda. 

 

Aunque el mundo ha cambiado mucho y, en muchos casos, las ferias de muestras ya no cumplen con el propósito para el que fueron creadas, siguen siendo una excelente oportunidad y un escaparate para impulsar el negocio local y regional.”

Aquí entramos nosotras

Y también, por qué no, un poco una fiesta, recuperando la acepción romana. En los últimos años, un equipo de marketing rejuvenecido ha estado trabajando por dar a la feria un carácter cada vez más divertido y atractivo también para los jóvenes. Con ese fin y entre otras muchas acciones, este año nos han invitado a participar a nosotras, que no teníamos ni idea para empezar, de que se celebraba una feria durante las fiestas. Y resulta que sí. Ir a la Feria de muestras es un plan más que hacer estas fiestas de San Lorenzo y el único en el que podréis ver a los integrantes de vuestra revista favorita expuestos y dispuestos. Además, habrá conciertos, djs , foodtraks y todo tipo de empresas y proyectos. Es un plan gratis (tradicionalmente se cobraba sólo por entrar) y lo mejor de todo, insistimos, ¡¡estaremos nosotras!! Tenemos pensado hacer un quiz del buen castellano y dar premios a quien acierte todo, vender muchas camisetas a precio reducido, hacer talleres de pirograbado y también, cómo no, aprovechar estos días para atenderos a todos los que tengáis un plan/idea/ proyecto que contarnos. Así que ya sabéis, un día tontorrón de la segunda semana de fiestas, del 4 al 8, tenéis una cita con nosotras. Pasaos a vernos y hablamos, y de paso os tomáis un bocadillo de jamón, veis La feria bien por dentro y conocéis los cientos de proyectos -castellanos o no- que hay expuestos. ¡¡Pero sobre todo nos vemos!!

Bibliografía específica: Historia, definición y legislación de las ferias comerciales

History, definition and legislation of trade fairs

Ainhoa RODRÍGUEZ OROMENDÍA

Azahara MUÑOZ MARTÍNEZ

Demetrio GONZÁLEZ CRESPO

LPR es una revista gratuita y autogestionada, así que el apoyo que nos dais es fundamental para que podamos seguir recorriendo y contando Castilla de una forma diferente.

¿Has visto la newsletter castellana?

Suscríbete a nuestra comunidad castellanista y estarás al tanto de todas las novedades: nuevos artículos, nuevos productos en la tienda y más ventajas.

¡Únete a la familia LPR!

Ir al contenido