Tamborada en Tobarra: Rito y ritmo manchego

Pablo Mañas Sánchez

Para algunas personas un tambor puede ser un simple instrumento, y no precisamente muy melódico, ya que la percusión no suele ser del agrado de todo el mundo. Sin embargo existe un pueblo en el que el toque, repique o el redoble (cada uno que lo llame como quiera) de los tambores forma parte de su más pura esencia e identidad. Hablo de Tobarra, un pueblo de la provincia de Albacete. Este pueblo cuenta con cerca de 8.000 habitantes que desde hace años, durante su Semana Santa, mantienen vivo un legado que se remonta varios siglos atrás. Como ya habréis podido deducir, se trata del tambor.

Cada Semana Santa, los tobarreños celebran su tradicional Tamborada, en la que salen a las calles a hacer rugir sus tambores desde las 16:00h de Miércoles Santo hasta las 00:00h del Domingo de Resurrección. De esta manera, suman en total 104 horas de toque ininterrumpido. En este artículo nos centraremos en el mundo del tambor, ya que la Semana Santa por sí sola da para otro artículo más extenso.

foto vía Tobarramania

Aparte de tocarlo, la fabricación de tambores también es un proceso laborioso y delicado que es digno de conocer. Existen auténticos maestros artesanos que van transmitiendo sus conocimientos de generación en generación y son capaces de convertir un tambor en una auténtica obra de arte. De sus manos surgen los llamados “tambores-joya”.  Tampoco debemos olvidarnos de los bombos, que son imprescindibles para marcar el ritmo a los demás tambores. 

Tobarra y el tambor

Es tal la pasión y admiración que despierta el tambor que, en 1995, el ayuntamiento decidió dar espacio al emblema más famoso del pueblo, colocando Monumento al Tambor en una de sus calles principales.

El año pasado, el cambio de hora coincidió con la Semana Santa. Para los tobarreños, esta semana lleva marcada en el calendario un año entero, cada hora cuenta y el respeto y el sentimiento por el tambor son tan grandes que no se podían permitir conformarse con 103 horas. Como solución a esta situación, el ayuntamiento publicó un bando municipal anunciando que Tobarra cambiaría la hora al día siguiente, siendo el único pueblo en España en hacerlo.

La compañía

Sin duda, el mejor modo de tocar el tambor es con amigos, aunque no es raro encontrarte algún alma solitaria recorriendo las calles altas de madrugada nada más que con un tambor por compañía. La fuerza y la energía que se siente en el ambiente cuando varias personas tocan sus tambores al unísono es indescriptible. Existen multitud de toques y repiques además de diferentes niveles de complejidad, por lo que cualquiera puede ser capaz de aprender y unirse al rito.

Algunos de los toques más conocidos son “El Zapatata”, “La Magdalena” o el “Me lo has tentao”. La vestimenta tradicional que se utiliza es una túnica morada con un cordón y pañuelo blancos. En los últimos años, multitud de colores se han ido incorporando, pues las peñas o cuadrillas suelen personalizar su atuendo, vistiendo una túnica del mismo color o diseñando sus propios pañuelos. Existen cuadrillas con mayor o menor antigüedad, más multitudinarias o menos, pero cada una mantiene una personalidad única.

La Tamborada Escolar se encarga de dar el pistoletazo de salida a las 104 horas. Tiene lugar el Miércoles Santo a las 16:00h (a partir de esta hora ya puedes tocar el tambor en cualquier calle). Los más pequeños, pertenecientes a los distintos colegios del pueblo, salen desfilando desde la plaza llenos de ilusión por comenzar la Semana Santa, acompañados de padres o abuelos, lo que hace de este momento uno de los más especiales de todo pequeño tamborilero.

Leyenda

Según los tobarreños, existen dos vertientes sobre los orígenes de esta curiosa tradición. Existe una leyenda que apunta a que, durante los años de conflicto entre Al-Ándalus y los reinos cristianos, un ejército musulmán se dirigía hacia el pueblo con intención de arrasarlo. Cuando los habitantes del lugar conocieron la noticia, recolectaron tambores hechos de pieles de animales, ollas, sartenes, o cualquier tipo de instrumento con el que hacer ruido y simular que contaban con un gran ejército. Gracias al ruido y el estruendo que causaron, los musulmanes decidieron retirarse al creer que de verdad existía tal ejército. En memoria de la hazaña y como acto simbólico se sigue tocando el tambor actualmente, en señal de agradecimiento a los ancestros por salvar Tobarra de la invasión. Por otro lado, en los años de la Reconquista, esta zona fue repoblada por habitantes del Bajo Aragón (también tamborileros), por lo que existe la posibilidad de que fuesen ellos quienes extendiesen el toque del tambor en estas tierras.

2 momentos

Si tuviese que destacar lo imprescindible de estos días, me quedaría con dos momentos muy especiales:

Existen unos minutos en los que se vuelve a la calma por unos instantes y los tambores dejan de sonar. Este paréntesis ocurre en el Monte Calvario, a media mañana de Viernes Santo durante el acto de la Bendición. Aquí, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, gracias a un sistema de articulación, mueve el brazo haciendo la señal de la cruz a los cuatro puntos cardinales. El silencio viene con un toque de corneta y da paso al “Mektub” (marcha fúnebre que sólo suena en este momento). Finalmente, es de nuevo un toque de corneta el que permite la vuelta del estruendo de los tambores.

Otro de los momentos que no te puedes perder es el Cierre del Tambor, con el que se pone punto final a la Semana Santa. Antes de que el reloj marque la medianoche del Domingo de Resurrección, los tamborileros se juntan en los alrededores del Monumento al Tambor. Una vez llega la hora, todos los asistentes golpean sus palillos y cantan el himno del pueblo

vía Cocinando entre olivos

Una vez que ha terminado todo la sensación que se te queda en el cuerpo es extraña, una mezcla de nostalgia por tener que volver a esperar un año para poder volver a vivirlo de nuevo, además de un pitido increíble en los oídos… Estos días también vienen acompañados de una increíble gastronomía propia de las fechas (cumpliendo, eso sí, la tradición de la vigilia). No hay mesa en la que falte un buen plato de potaje de panecicos. ¿Que qué pijo es eso? Pues se trata de un guiso de garbanzos con espinacas acompañado de los deliciosos panecicos, que además se pueden preparar aparte para darles un toque dulce y así convertirlos en postre. Otras de las muchas recetas que se suelen preparar son el moje, las torrijas o el bacalao frito. 

En los últimos años, es cada vez mayor la expectación que despierta la revelación del cartel de la Tamborada. Entre los carteles más recientes se encuentran dos de mis favoritos. El primero es de 2022, en el que, tras dos años sin Semana Santa, se representa el reencuentro de dos tamborileros a través de un emotivo abrazo. Otro de los mejores carteles que se han presentado es el del 2024, en el que se muestra el proceso de creación de un tambor.

Para 2025, el redoble de los tambores quiso dejar su huella en la historia de los récords. Para ello, la Asociación “Amigos del Tambor” de Tobarra llevó a cabo el “RETO 104 HORAS”. Este proyecto consiste en que un tambor sea tocado ininterrumpidamente durante las 104 horas en que se permite el toque de los tambores. Cualquier persona que quiera formar parte de este momento único para la historia del pueblo puede hacerlo, participando por un periodo de 15 minutos, inscribiéndose a través de Internet y eligiendo el día y el turno que prefiera.

Unidos por el tambor

Sin embargo, el tambor no es solo el protagonista en esta localidad, sino que son 22 los municipios que forman parte del Consorcio Nacional de los Pueblos del Tambor y el Bombo (repartidos entre Castilla-La Mancha, Aragón, Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia). Una quincena antes de Semana Santa, esta organización se encarga llevar a cabo las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo, brindando la oportunidad de intercambiar toques, experiencias y unir a todos los tamborileros del país en un mismo lugar.

En 2018, esta tradición fue reconocida por la UNESCO, declarándola Patrimonio Inmaterial de la Humanidad bajo el nombre de “Las Tamboradas, repiques rituales de tambor”, resaltando la expresión artística y cultural que supone.

En ocasiones los forasteros que acuden a visitar Tobarra en Semana Santa quedan un poco impactados al ver todo lo que implican estos 5 días tan intensos. No sería la primera ni la última vez que he intentado explicar a alguien cómo vivimos nuestra Semana Santa y se me han quedado mirando extrañados y confusos. Si tuviese que dar un consejo, sería que vayas allí y no intentes buscarle el sentido a lo que te rodea, simplemente ponte una túnica, cuélgate un tambor y disfrútalo, todo lo demás irá fluyendo al compás de los tambores.

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