En todo, pero en concreto respecto al ecologismo. Defender Castilla pasa por defender el campo, la Naturaleza, los ecosistemas que la articulan y las formas de vida que éstos han ido generando. Aquí, como en todas partes, nos estamos vendiendo barato para lograr formar parte de “aquello del Progreso”, que en la mayoría de los casos revierte en beneficio de unos pocos y que a lo que en realidad nos está llevando es a formar parte de “un mundo que agoniza”. El campo tiene que ser productivo, sí, pero pensemos en alternativas que hagan que lo sea durante muchos años y no sólo ahora, en este pestañeo que nos ha tocado vivir. Pensemos en el futuro, construyámoslo en base a una sostenibilidad real. Y vayamos más despacio. El Slow movement, derivado de estos primeros ecologismos de los que Delibes formaba parte, defiende que la velocidad del mundo contemporáneo nos está destrozando como seres humanos y como sociedad, y sólo hay que ser joven en 2024 para darse cuenta de que es así. Nos pueden enseñar a salir de ahí: la vida en el pueblo, la Naturaleza y sus tiempos, las personas mayores.
La frase de Trump, sí. Qué podemos decir. Todo empezó como una broma y lo cierto es que es gracioso apropiarse de slogans diseñados para el mal y utilizarlos con un fin bonito (pero no os pongáis la camiseta si vais a EEUU). Castilla, por otro lado, quizá nunca fue “cool”. Lo que queríamos expresar aquí era simplemente nuestra intención de contar Castilla con un lenguaje moderno, actual, perfilado artísticamente, joven, “cool”. Es decir, de una manera en la que no se estaba contando. No queremos ofender, pero la promoción de la tierra que se venía haciendo dejaba mucho que desear en términos de diseño y de comunicación y, sobre todo, en eso de llegar a la nuestra generación. Nuestro punto de partida en La perdiz roja era desplazar del imaginario colectivo de la juventud castellana la “Castilla, El secarral” por “Nuestra Castilla querida, que viva la sopa de ajo, qué guay ser de aquí”. De ahí el eslogan. No queremos que vuelva la Corona de Castilla ni somos trumpistas. Sólo reivindicamos que nuestra manera de sentir y de contar Castilla viene a traer cierto frescor sobre lo que se estaba haciendo. Nos concederéis eso.
Este es un proyecto de comunicación cultural. El problema de la despoblación y del abandono de Castilla se puede abordar desde muchos flancos: éste es el que hemos elegido nosotras y creemos que es más poderoso de lo que algunos piensan. La cultura mueve montañas y, en este caso, mesetas. Desde luego que las administraciones tienen que promover y ejecutar buenas políticas y que esto está en el núcleo de todo cambio, y desde luego que como generación debemos presionar para que esto suceda. Pero LPR no es un movimiento político. Aunque lo político lo atraviesa todo y nosotras no renunciamos a pronunciarnos y participar en ciertas luchas fundamentales, la palestra política no es nuestro ring ni queremos que lo sea.Nosotras queremos contar cultura. Las muy diversas identidades culturales de cada región de Castilla nos interesan. El mapa político-territorial ideal según tu perspectiva, Josecarlos144, no.
Existe en el momento que nos ha tocado vivir una brecha comunicacional entre generaciones. Quizá tú que nos lees justo hablas mucho con tus abuelos y con las señoras en la cola de la panadería, pero no es lo normal. El contexto social en el que nos hemos criado nos ha hecho temer la vejez, sentirnos abrumados por ella, incluso asqueados. Además, la comunicación ha evolucionado a toda velocidad, introduciendo vías y elementos nuevos respecto a los que los mayores no han sido capaces de ponerse al día en profundidad. Hay que quebrar este muro invisible que se levanta entre nosotros y las personas mayores. Esto es un punto fundamental en el proceso de entender Castilla de otro modo. Las mejores historias están ahí y además quienes las cuentan a menudo son personas maravillosas deseando ser escuchadas. Explora tus raíces…ofrécele tu oreja al ancianx de turno.
No te hagas el longuis, que en el fondo lo sabes. Pero Temu y Shein resultan demasiado tentadores, te entendemos. Lo bueno: el cambio no tiene porqué ser radical, puedes ir poco a poco. Compra en la frutería de tu barrio. En la panadería. En la carnicería. Intenta comprar productos autóctonos, de temporada, de aquí cerca. Pon tu dinero destinado al ocio en proyectos autogestionados, promovidos por personas ilusionadas y no por promotoras o por agrupaciones sin alma. Pon tu dinero donde tú crees que están haciendo las cosas bien. Pon tu dinero en lo que crees. Es la manera más eficiente que tienes a tu disposición de expresar qué piensas tú sobre las cosas, cómo crees que debería ser el Mundo. Es una perspectiva quizá un poco triste y liberal, pero es un comienzo, y desde luego es mejor que seguir comprando irreflexivamente en Shein aunque te preocupen la salud del planeta y de los trabajadores del mundo.
Castilla, si gracias © 2026 La Perdiz Roja - Todos los derechos reservados
Designed by La Perdiz Roja - Developed with ❤ by Baianai
Designed by La Perdiz Roja - Developed with ❤ by Baianai
PROGRAMA KIT DIGITAL COFINANCIADO POR LOS FONDOS NEXT GENERATION (EU) DEL MECANISMO DE RECUPERACIÓN Y RESILENCIA