Documentar para conservar: el Gallo del Carnaval

Miguel Fernández Hidalgo
Fotografías:
Miguel Fernández Hidalgo

Tiempo de lectura: 3 min

Texto y fotografías: Miguel Fernández Hidalgo

Cuando el gallo canta, el invierno se espanta. Febrero es un mes de frontera, un tiempo de transición en el que el invierno comienza a ceder y la naturaleza da señales de su próximo despertar. En los pueblos, las labores del campo se preparan para una nueva etapa y las festividades marcan ese cambio. El carnaval de Mecerreyes, conocido como el Gallo de Carnaval, es una de esas extrañas celebraciones de origen ancestral que han perdurado hasta nuestros días. Sus raíces se remontan a festividades paganas de la antigüedad, como las saturnales romanas y las dionisíacas griegas. Gracias a la labor de la Asociación Cultural Mecerreyes, la tradición fue recuperada tras perderse en los años de la Guerra Civil y la dictadura, a partir de recoger los testimonios de los ancianos que la vivieron en su infancia.

Este tipo de eventos son ritos de transición que simbolizan la renovación y el renacer.

Celebrado en los últimos días del invierno, marca el umbral hacia la primavera, cuando los árboles brotan, los campos reverdecen y la vida vuelve a expandirse con fuerza. Los personajes enmascarados, con disfraces que evocan figuras demoníacas y formas zoomorfas, representan el caos del invierno que se despide y el orden de la nueva estación que se abre paso. A través de máscaras talladas en madera y adornadas con elementos naturales como hojas, frutos, huesos y cuernos, evocan a las fuerzas de la naturaleza y su continuo ciclo de muerte y resurgimiento.

 

Desde primera hora de la mañana, los mozos, alguaciles y zarramacos recorren el pueblo pidiendo aguinaldos en cada casa. A mediodía, las calles se llenan de personajes enmascarados con sus disfraces tradicionales. Finalmente, tras despojarse de los atuendos, comienza la Corrida del Gallo, el momento culminante en el que los participantes intentan arrebatar el gallo al Zarramaco mientras resuenan coplas y melodías de dulzaina. La jornada concluye con la subasta del animal y la degustación de dulces típicos.

 

Pese a que es la única mascarada de la provincia de Burgos, formas similares se extienden por gran parte de Castilla y León y la Península Ibérica. Ejemplos como los carnavales de la provincia de Zamora (Sanzoles, Montamarta, Almendra del Pan…), los de la provincia de Ávila (Casavieja, Navalosa…), León (Alija del Infantado, Laguna de Negrillos, Llamas de la Ribera…), Segovia (Arcones) o las mascaradas del norte de Portugal muestran cómo estas festividades, con sus máscaras grotescas, cencerros y rituales de purificación, son manifestaciones de una cultura común que atraviesa fronteras. Sin embargo, a pesar de su enorme vistosidad y originalidad, muchas de estas celebraciones siguen siendo desconocidas para gran parte de la población.

La fotografía posee un poder visual y conceptual que trasciende la mera captura de

imágenes, se erige como un recurso fundamental para la conservación de tradiciones culturales en peligro de extinción. Las imágenes no sólo preservan su memoria, también las revitalizan al compartirlas con nuevas audiencias. En la península ibérica, festividades como el carnaval de Mecerreyes sobreviven gracias a quienes han decidido documentarlas y compartirlas. Más allá de lo estético, la fotografía es parte de la etnografía, ya que permite capturar y transmitir el significado y el valor de estas festividades para quienes las viven.

 

Difundir estas imágenes ayuda a preservar estas tradiciones y a recordar la importancia de mantenerlas vivas. Al fin y al cabo, cada imagen es un puente entre generaciones, una invitación a descubrir y entender el pasado.

fotografía de Piedad Isla

 

Fotógrafos como Cristina García Rodero, Piedad Isla y George Dussaud son referentes en el uso de la fotografía documental para difundir y perpetuar la historia de nuestros pueblos. Retratan la cotidianidad, las fiestas y aquello que en su momento fue ignorado o menospreciado, ofreciéndonos un testimonio valiosísimo de lo que es nuestra tierra y en lo que se ha convertido. Sus trabajos buscan captar la espiritualidad y la emoción que envuelven estas celebraciones. Con esa misma intención surge mi reportaje sobre el carnaval de Mecerreyes: captar la esencia de una comunidad que lucha por mantener viva su cultura y compartir su historia con quienes no la conocen.

Cristina García Rodero, Carnaval de Montamarta

Piedad Isla (Esta señora da para un artículo completo, es la mejor)

George Dussaud – La vida en Trás-os-Montes, Portugal

Conservar la memoria visual de estos rituales no es solo una cuestión de nostalgia; es un compromiso con el futuro.

 

Bueno. Mucho texto. Aquí mi reportaje de los personajes que recorrieron las calles el Domingo Gordo de carnaval:

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