Os cuenta: Tometomy
Muy buenas, soy Tomás Gutiérrez Ortiz (Tometomy) y vengo a hablaros acerca de un proyecto que se cocinó a fuego lento durante dos años. Empezó a tramarse en mi cabeza -en forma de croquis en papel- durante 2021, aprovechando un máster al que me apunté y que era un poco timo porque literalmente no hacíamos nada y era todo era un despiporre. A finales de 2021 me reuní con una buena amiga videógrafa/fotógrafa que conocí de la Escuela de Artes de aquí, de Tomelloso, Chon Tarazaga. Ella es de Ciudad Real, y hasta allí me dirigí para presentarle sobre una libreta de dibujo a esbozo 100 anotaciones con planos, números, esquemas, gurrapatos…
Devoción
Me dijo que adelante. Así surge, a principios de 2022, #DEVOCIÓN, un proyecto que recogía todos los fantasmas de mis trabajos con Ayuntamientos y de la gente que me topé durante su realización (muchos, en mi opinión, bastante ignorantes y ajenos a la verdadera esencia de la cultura popular). Representé dichos fantasmas en alegorías manchegas cargadas de simbolismo pagano y de iconos populares desconocidos, envueltas a la vez en el fanatismo religioso regional que se tiene hacia las figuras de las Vírgenes (esto venía también de Concejalías Virginales donde todo lo cultural tenía que pasar siempre por la premisa catolicista cargándose lo que de verdad era cultura de la localidad).
Se disfrazaron de siete pecados capitales, siete imaginarios populares y sucesos históricos que fueron ocultados por la fe febril hacia un trozo de madera con manto. Estos 7 sucesos se transformaron en murales cuya presentación se hacía a través de un cortometraje que, lejos de dejarnos indiferentes, narraba un crimen inventado de carácter casi religioso, donde lo que se graba y lo que se pinta en el mural va entrelazado y hay que pararse en multitud de detalles y seguir el orden correcto para entender y comprender la obra completa.
Cada mural se intentó concebir como un altar, y tiene su foto con unas ofrendas un tanto particulares que hacen referencia a los altares pagano-religiosos que se hacen en algunos pueblos del Campo de Montiel al sureste de la provincia de Ciudad Real. Y para colmo de todo este embrollo que no paró de liarse y complejizarse, todos los murales se debían hacer en casas típicas de aperos y quinterías. Y así fue, en mitad de las viñas y el campo jajajajaja.
Desde febrero a marzo de 2022, Chon y yo nos embarcamos en la aventura de sacar fotos en distintos pueblos de distintas provincias de la zona a sitios y cosas concretas que sólo había allí y que tenían esa esencia manchega casi inmutada. Casi todo eran lugares o rincones donde por yo había pasado para hacer turismo, curiosear o trabajar y los tenía como perfectos candidatos para montar escenas con amigos de esos pueblos o con gente que se prestó a acompañarnos para organizarlo todo.
Anecdotario heavy
Como anécdotas: tuvimos una pistola de verdad, vestimos un esqueleto de nazareno en plena calle, no nos dejaron sacar fotos en un pueblo «porque robábamos el alma de su tradición milenaria con nuestra cámara», montamos una escena sadomaso en un olivar, casi nos sale un hombre drogadicto con su mono capuchino a echarnos de su calle… y mucho más…
Una vez acabamos las fotos, comienzo a pintar en marzo de 2022, intercalando intervalos en los que no tengo ningún proyecto o me flojea el trabajo. Acabo de pintar en junio de 2023. Siempre hacía 2 murales y Chon venía cuando los acumulaba para no echar el día en balde ya que de Ciudad Real a Tomelloso hay 100km. Ella venía y, con nuestro storyboard en mano, manejábamos al modelo que actuaría en estos pequeños vídeos de presentación y trama que os contaba. También sacaba fotos para poder subirlo todo a redes.
Nos servíamos de gente conocida para actuar. Todo era mudo. Cuando se montaba se intentaba poner una música tradicional manchega que hiciera referencia en su letra al tema del pecado que se trataba. Los modelos y grabaciones también nos dieron historias, desde la modelo que vino borracha y teníamos que ponerle lágrimas con colirio y se agobió, hasta el día que en la mañana de Romería nos pilló una tormenta que casi nos quedamos atascados con el barro. Algunos modelos se dormían, a otros se les volaba todo…
Total, que acabamos el proyecto con un bonito cierre en unas portás con velas de Iglesia de las que compras en la droguería de toda la vida e hicimos un «stopmotion». Se tuvo que hacer todo de Photoshop porque no había manera con el viento de mantener las velas encendidas.
El proyecto completo, con los cortometrajes y todo (en historias destacadas), está recogido en Instagram, donde podéis verlo y disfrutar de un paseo por La Mancha como es: antigua y contemporánea, pagana y religiosa, sobre todo y ante todo, popular. De la gente.