Hablamos con Castillect, figura de referencia en la comunidad twittera castellanista (@mesmescastellanos, @castiradio…), y encarnación pura del “costumbrismo contemporáneo” del que en LPR hacemos -o pretendemos hacer- gala.
Emulando a Archillect (la archipopular cuenta esteticista) y trasladando su logo, bio y temática a su propio terreno, este abulense ha conseguido, mediante una labor sostenida de recopilación y difusión de imágenes de costumbrismo castellano, convertirse en toda una institución estética en la meseta.
P. ¿Cómo surgió la idea de Castillect, y cuándo? En twitter vemos que tu cuenta se creó en 2011 ¿ya entonces eras Castillect, o a habido una evolución?
Siempre me ha gustado la fotografía. Cuando tuve mi primera cámara de pequeño me dedicaba a ir por el pueblo sacando fotos a los gatos, las ventanas, los tejados… Vamos, lo cotidiano, lo que siempre está ahí y a veces ni nos damos cuenta. Tenía muchas fotos que no sabía qué hacer con ellas, así que decidí empezar esto de Castillect como un experimento, a ver si gustaba.
Es cierto que en muchas cabezas sigue esa idea de la meseta inhóspita en la que sólo hay gasolineras. Y no. He querido defenestrar la Castilla de Machado y Azorín, y acercarme a la Castilla de la sierra, a la de las ciudades, sus callejuelas, sus gentes, sus pueblos vacíos… Ancha es Castilla, y precisamente de variedad podemos presumir.
La cuenta es de 2011 porque en realidad era una cuenta personal que no usaba y borré todos los datos para hacer algo nuevo. La primera foto que subí ya como Castillect fue el 28 de enero de 2019, de la Catedral de Burgos precisamente.
P. Como el propio Archillect, tienes más éxito en Twitter que en Instagram ¿Cuál crees que es el motivo? ¿Crees que Twitter tiene una mejor proyección de futuro que Instagram?
Es verdad que empecé con Twitter y aquí centro la mayor parte de mi atención. Creo que el éxito en Twitter se debe precisamente a que la interacción comunitaria es mucho más sencilla, la propia red social lo propicia. Me hace mucha ilusión cuando la gente ve las fotos y comenta emocionada «este es mi pueblo» o «qué bonita mi ciudad». Todos esos comentarios al final hacen un efecto «bola de nieve». En Instagram, la relación es más directa entre la cuenta y el seguidor a nivel individual, la comunidad importa menos. No creo que una red tenga mayor proyección de futuro, simplemente son dinámicas distintas.
P. ¿Cómo es pertenecer a una liga de comunicadores improvisados? ¿Habéis quedado alguna vez? Aunque sea un poco comprometido ¿Cuáles son tus tres cuentas favoritas? ¿y qué 5 son imprescindibles para estar enterado de la movida?
La verdad es que apenas he hablado con otras cuentas, al final cada uno tiene su espacio por decirlo así. Sí que conozco a algunos de ellos, especialmente aquellos están más concienciados con la despoblación o la cultura. Es lo bueno de internet, que facilita el que nos hayamos podido conocer, y más en estos momentos en los que el contacto físico es complicado.
En Instagram me gusta muchísimo la cuenta @CastillitaMia, tiene una imagen muy cuidada con un enfoque algo más centrado en los paisajes y monumentos de las distintas comarcas castellanas. Castilla se escucha y Folkcas también son muy interesantes, pues hacen énfasis en el folclore musical. Y para no perderse nada, hay que seguir en Twitter a @memescastilla, @memesconquenses (que también es muy activo y tiene un regusto costumbrista), @Castiradio, @ElCampoAmarillo y @Ruben_Brgs, que como su nombre indica es un joven de Burgos que suele subir fotos y comenta su día a día trabajando en el mundo rural.
P. Internet es una herramienta de difusión maravillosa, pero, por aquello del algoritmo, tiende a mostrarnos aquello sobre lo que a priori hemos mostrado interés, ¿hasta qué punto la comunidad twittera castellanista llega solo a un público ya castellanista previamente? ¿hay alguna manera de traspasar ese cerco?
Sí que es cierto que, al principio, la mayor parte de los seguidores era gente ya concienciada e interesada en lo castellano, pero gracias a lo que comentaba antes de que en Twitter es muy fácil interactuar entre unos y otros, digamos que las burbujas de seguidores son más sencillas de romper. Creo que mucha gente, al ver las publicaciones que hago, se identifica y ve reflejada su vida en esas fotos de nuestros pueblos, y así se consigue traspasar ese cerco. Por desgracia, los castellanos, y especialmente los jóvenes, nos hemos acostumbrado muy rápido a esto de emigrar. Y cuando ves una imagen de unos soportales de madera o a unos críos jugando en las canchas de las escuelas… Al final los sentimientos afloran. También es verdad que la gente me envía fotos y con mucho gusto las publico. Al final se ha vuelto algo colaborativo.
«Los mantecados y los torreznos son tan dignos como un carrot cake o el sushi.»
P. Poniéndonos más serios y yendo al grano, Castilla sufre desde hace décadas problemas socioeconómicos y demográficos estructurales y hablar de castellanismo es, indefectiblemente, hablar de lucha contra la despoblación ¿Crees que la estética puede ser una de las vías de refrenado del éxodo joven o, al menos, que la re-identificación con la tierra es condición necesaria para empezar a hablar de repoblación?
Efectivamente, si el castellanismo es el apego a lo castellano, no podemos consentir que una parte muy importante de nosotros, como lo son los pueblos y su cultura, desaparezcan. En este sentido creo que la estética juega un papel muy relevante, pues siempre he tenido la sensación como de que en España todo el mundo tiene una idea de cómo es un patio andaluz, un pazo gallego, los prados asturianos… Pero la estética castellana es como si no existiese más allá de los campos de cereal. Yo pienso que lo castellano también puede ser bonito y moderno. Los mantecados y los torreznos son tan dignos como un carrot cake o el sushi. Muchas veces los propios castellanos somos los peores embajadores. Cuántas veces habremos renegado del «secarral», o pensamos que cualquier ciudad italiana es lo más, teniendo Segovia y Cuenca, por ejemplo.
«Castellanos del sur, del norte… siempre intento publicar fotos de todos los sitios y al ver las reacciones de mis seguidores cada vez me reafirmo más en que al final todos sufrimos los mismos males y que es más esperanzador trabajar por construir que por desunir.»
P ¿Eres optimista a este respecto, crees que el virus nos ha abierto un poco los ojos sobre la calidad de vida que supone quedarse en Castilla?
No soy muy optimista porque creo que la despoblación también tiene un gran componente de cambios de valores y prioridades en la sociedad actual y, aunque con todo esto del coronavirus se ha vuelto a apreciar la vida en comunidades más pequeñas, las dinámicas en realidad no han cambiado. El trabajo, el éxito y el ocio siguen entendiéndose como cosas de las grandes ciudades, y la globalización lo realza aún más. Es cierto que gracias a internet ya no es necesario vivir en un lugar en concreto para acceder a un tipo de información, productos, moda… digamos que todo se ha democratizado. Los pueblos pequeños en ese sentido tienen ventajas que antes no tenían, pero creo que la percepción en la sociedad no es esa.
P. Por terminar ya un poco de broma ¿Qué hacemos con León? Las redes arden con los leonistas y la mayoría de cuentas castellanistas os referís a Castilla como la suma de Castilla la Vieja, la Nueva y Madrid ¿Crees que es un conflicto irreconciliable? ¿Puente de plata a León?
Las redes sociales están lejos de ser un reflejo de realidad, pero tampoco podemos obviarlas, cada vez son más importantes. Al final son un poco como el patio del colegio, donde todos gritan para hacerse oír. Por ello siempre he querido hacer una cuenta acogedora, que sea como una manta con la que te arropas, que es vieja pero tan cálida que te quita todos los males. Siempre he tratado con cariño a la patria chica, que entre los castellanos parece que eso no está muy exteriorizado. Y sí, no distingo. Para mí, Madrid es tan castellana como Palencia o León. Y lo digo de corazón. Castellanos del sur, del norte… siempre intento publicar fotos de todos los sitios y al ver las reacciones de mis seguidores cada vez me reafirmo más en que al final todos sufrimos los mismos males y que es más esperanzador trabajar por construir que por desunir.