Amores de siembra

Texto: Miguel Sánchez y Larah Fémina

Fotos: Miguel Sánchez

Tradición actualizada

“Una vez que tuve un novio y se lo dije a mi abuela.

Estaba comiendo sopas y me tiró la cazuela”.

 

Los versos de esta jota antigua segoviana han sido cantados tanto por hombres como por mujeres al son del mortero o almirez en diferentes pueblos; sin embargo, lo más probable es que desde el ideario colectivo pensemos que es una mujer la que canta por alusión al novio. Que hoy en día ya no sea relevante esta información, y que veamos con normalidad que un hombre cante este verso sobre otro hombre, es que las cosas ya han cambiado.

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foto de Miguel González Sánchez (Sandra Zamora, Andre Bosque y Lara Herrero en conversación)

Rescatarte a ti

Las parejas y el amor romántico han capitalizado el Día de San Valentín; sin embargo, el 14 de febrero podría convertirse en una fecha revolucionaria si se celebrase el amor propio. Es el caso de Izhan González, un chico trans que reside en Dueñas (un pueblo palentino de 2.500 habitantes); quien anima a otras personas en su misma situación a “que busquen su felicidad y su bienestar” así como a “no ocultar la persona que son, su identidad o su orientación sexual. Es difícil, pero la gente que no lucha por ser feliz va a ser infeliz toda su vida”. 

Izhan, de 21 años es grafista y autor del poemario “Hacer del caos un arte”, donde dedica unos cuantos versos a sus vivencias trans:

«El cielo y el infierno.

Algo ambiguo concentrado en nuestro ser.

A veces derrite el calor.

Ostras,

quema tanto que congela. 

Las dos caras del amor,

una más cara y otra; cruz.

Que valor,

amar.

Y no a cualquiera;

a ti mismo el primero.

Cuestión de extremos. Calma y pecado unidos en uno.

Es escapar del caos más bonito que existe.

Rescatarte a ti, que es suficiente

fotograma del vídeo "hacer del caos un arte" por Hector Cabrera
fotograma del vídeo "hacer del caos un arte" por Hector Cabrera

Un rural vivo

Andre Bosque es una persona de género no binario que se está formando para acompañar a personas en la sexualidad y la consciencia corporal. Mantiene una vinculación no monógama con Sandra Zamora, cantautora de música de raíz, pop y folk contemporáneo, artísticamente conocida como Zarzamora. De raíces salmantinas y zamoranas actualmente habitan un pueblito del Concejo de Piloña (Asturias) y relatan que la vida en la zona rural asturiana difiere mucho de la castellana, donde también pasaron años de su vida. La diversidad no siempre es una realidad en los pueblos y esto fue algo determinante para Andre. “Cuando viví en Monleras, un pueblito de Salamanca, el problema fue que, aunque había personas diversas, no eran de mi edad, así que tomé la decisión de irme. Sin embargo, en Piloña es diferente, hay un rural vivo y un movimiento alternativo joven, gracias al cual quiero seguir viviendo aquí”. Sandra (Zarzamora) vivía en la ciudad de Salamanca y decidió irse a Asturias (donde salió del armario) por el mismo motivo.  

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fotografía de Miguel Sanchez González
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fotografía de Miguel Sanchez González

Para muchas personas el hecho de haber vivido fuera de la zona rural ayuda a normalizar la diversidad sexual. Es el caso de Cristian Delgado Alves, que tras haber vivido más de una década en ciudades como Madrid o Haro (La Rioja) decidió volver a su pueblo del que es alcalde desde 2019. Se trata de Barruelo de Santullán una localidad de 1.200 habitantes situado en la Montaña Palentina. A sus 38 años mantiene una relación homosexual que rompe con el modelo hegemónico de familia. 

Hace unos meses, en octubre de 2021, el alcalde recuerda cómo, al solicitar permiso de paternidad por cuatro meses, sintió el respaldo de sus vecinos. Lo cual le vale para afirmar de nuevo que goza del respeto de las y los barruelanos y que es un pueblo con un carácter abierto, tolerante y abierto. 

«Pedí respeto públicamente, sobre todo hacia mi hijo, y eso es lo que he recibido. Ya no sólo se trata de que su alcalde es homosexual, ahora también sabían que era padre monoparental”. Le llama la atención que sorprendiera en la gente su derecho a disfrutar de su baja por paternidad.

“Como alcalde es importante que mis vecinos me valoren por mi trabajo, sin que les tenga que importar con quién me acuesto». Considera que ha tenido la suerte de haber podido salir fuera, de haber visto mundo, y de haber conocido otras realidades divergentes con los modelos tradicionales que han caracterizado a los pueblos. Conoce experiencias negativas de personas LGBT, por eso considera que “las personas que habitan el medio rural y tienen una manera más abierta de pensar acorde a los valores de respeto y tolerancia del siglo XXI deben, no tanto hacer gala de ello, sino hacer más pedagogía”. 

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fotografía de Miguel Sanchez González
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fotografía de Miguel Sanchez González

REFLEXIONES

La vida en el ámbito rural no siempre goza de buena fama. Muchas personas creen que los núcleos de población pequeños o los pueblos aún les falta evolucionar en diferentes cuestiones como el respeto a la diversidad sexual. Izhan afirma que “estando en un pueblo ya pensamos que van a hablar mal de uno mismo, pero en mi caso me dio igual y dije «que hablen lo que quieran» y hasta ahora no he tenido ningún problema en el pueblo, a menos que haya sido a mis espaldas”. Comenta con ilusión: “En Dueñas me tienen en cuenta, me piden consejo o el Ayuntamiento me invita a leer el manifiesto el Día del Orgullo. Nunca pensé que me apoyarían tanto”. 

Cristian tampoco ha percibido LGTBIfobia en el pueblo que gobierna. “Esto tiene una explicación: Barruelo siempre fue una pequeña aldea que vivía de las vacas, pero realmente la población de Barruelo desde su expansión y crecimiento en el siglo XX ha estado formada por personas que venían de fuera, de otros territorios y ciudades, y eso ha forjado un carácter muy abierto en las gentes del lugar”. Vivir en un pueblo tiene sus pros y sus contras; al igual que vivir en la ciudad, pero existen algunas diferencias. Así también lo cree Cristian. “Con respecto a la diversidad, cuando tienes 16 o 17 años siempre quieres vivir y disfrutar otros estilos de vida que te resultan más novedosos, y es cierto que puedes encontrarlo de forma más directa en las grandes ciudades. E incluso vivir tu sexualidad más plenamente al gozar de un mayor anonimato. En un municipio pequeño va a ser más difícil encontrar personas más afines a tus gustos, inquietudes o preferencias sexuales”.

Sobre la etapa de la adolescencia, Izhan comenta: “Cuando estaba en la ESO yo ya sabía que me pasaba algo, pero no tenía gente a mi alrededor que me echara un cable. Quizás en la ciudad me hubiera podido rodear de más personas con una situación similar. Cuando di el paso estaba muy sólo y mi familia tampoco tenía recursos al alcance”.

A pesar de que la diversidad sexual cada vez esté más normalizada y vaya siendo una realidad palpable en las zonas rurales, aún quedan resquicios por conquistar en pro de la libertad. Un ejemplo son algunas de las tradiciones folclóricas como las danzas tradicionales exclusivas para parejas monógamas heterosexuales o las rondas reservadas a los hombres. “Estuve un tiempo en contacto con un grupo de baile tradicional asturiano con una estructura muy rígida” nos relata Sandra. Este es un ejemplo de tradición que no permite la flexibilidad en los roles de género, germen en muchas ocasiones de la homofobia y el sexismo. “Yo quería bailar como un hombre porque es más divertido el son d’arriba que está reservado para ellos”, añade. 

Sabemos que, durante décadas, muchas personas han tenido que ocultar la vivencia de su sexualidad por miedo al rechazo, por conservar un status asociado a la heteronorma o para evitar un posible delito de odio. Esto se acrecentaba en el medio rural, entre otras cosas por la proximidad en la convivencia y la falta de intimidad; pero, ¿han cambiado las cosas, o sigue existiendo violencia contra quienes viven en los márgenes de la norma social su modelo relacional, su identidad u orientación sexual?… “La violencia empieza antes de que nosotres abramos la boca, comienza en la presunción de heterosexualidad. Nosotres vamos juntes, dades de la mano y siguen pensando que somos amigues. No ocultamos nuestra realidad, otra cosa es que guste o no; pero no tenemos miedo”, relata Andre. 

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fotografía de Miguel Sanchez González

Cristian recuerda cómo al presentarse a las elecciones como alcalde, sus seres queridos tuvieron que escuchar algunos comentarios del tipo: «¿Cómo vamos a tener un alcalde maricón?». Aunque él afirme que ese tipo de comentarios tienen una intención clara de hacer daño. Intentó darle la menor importancia posible y trabajó duramente para hacer llegar a toda la población sus intenciones políticas informando sobre las líneas de trabajo y compromisos que iba a asumir para luchar por su pueblo. 

No hay duda de que el marco legal que protege los Derechos Sexuales ha repercutido en que la diversidad sexual se asuma cada vez más como una realidad; sin embargo, los delitos de odio continúan aumentando en España, a pesar de que según la Federación Estatal LGTB más de la mitad de los casos contra el colectivo no se denuncian. En este sentido al alcalde de Barruelo de Santullán le preocupan ciertas posturas ideológicas radicales que están en auge y que pueden producir un retroceso en derechos y libertades. «Todo lo que hemos logrado tenemos que consolidarlo. Y yo me alejo totalmente de estas posturas divergentes que no hacen más que buscar el enfrentamiento. Con valores como la tolerancia y el respeto se logra mucho más frente a los problemas que nos afectan en común, como la pérdida de servicios sociales que acusa el medio rural».

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fotografía de Miguel Sanchez González

PROPUESTAS

Para combatir la pérdida de derechos es fundamental que desde los organismos y entidades públicas se tomen medidas. 

Cristian comenta que en su pueblo se celebra el Día del Orgullo, y que entre otras actuaciones han colocado mesas informativas de distintas asociaciones de la zona y la provincia de Palencia que tratan entre otras temáticas importantes la salud sexual. Algo que señala, «hay que hacer con total normalidad».  También organizan eventos culturales como obras teatrales que versan sobre temáticas sociales como el género, el feminismo o la diversidad sexual. «En nuestro pueblo se ha colocado en muchos establecimientos y locales públicos un indicativo identificándolos como espacios libres de lgtbifobia», añade. 

Sandra alude a la necesidad de tener una perspectiva inclusiva en el urbanismo y las viviendas rurales y urbanas, puesto que “están muy pensadas para parejas monógamas y no facilita la convivencia de vinculaciones de otro tipo”. Por su parte, Andre añade la necesidad de espacios de encuentro para compartir vivencias y tomar conciencia, encontrar referentes e iguales.

Para Izhan la clave está en una herramienta de conocimiento y progreso. “Hay algo que ayudaría a muchas personas y prevendría los delitos de odio: la educación. No sólo a las personas LGTBIQ+, sino a las que conviven y se relacionen con nosotros. La tolerancia hace más fáciles nuestras vidas a la hora de establecer relaciones de pareja o de amistad”. Y añade que echa de menos que el profesorado se forme en estas cuestiones o que al menos, cuando se haga educación sexual se trabaje también la diversidad.

 

«Todo camino es transitable en disidencia

y el amor es más grande en la inmensidad

de habitar el mundo con la puerta abierta.»

Versos de Sandra Zamora «Zarzamora».

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Zarzamora y Andre por Miguel Sanchez González

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