Breaking news: Salamanca está que se rompe. Cristina Len constituye, junto con Ángel Lemus (a quién entrevistamos aquí la semana pasada), la gran promesa musical charra del momento. Su música es a la vez antigua como un bosque de encinas y nueva como una flor de almendro: su voz arrulla, sus palabras hablan de los misterios del ser, de la tierra, de la luna… y, al mismo tiempo, lo que hace está cargado de sonidos nuevos, de sintetizadores, de códigos contemporáneos…se le nota la influencia jazzística y sus temas a menudo marcan unos beats que invitan a moverlo. Ella misma, empiketada perdida siempre y con un estilo que nos encanta, es la encarnación pura del moderneo, aunque también la puedes ver en chanclas y con una carabina en una gravera y resulta completamente natural. A través de su música, esta cantautora salmantina hace un recorrido muy sincero por el interior del folklore que a la vez es un recorrido por el interior de sí misma. Su última canción “perdida” presenta una paradoja curiosa. Habla de aquello que pasa cuando vas al pueblo “a encontrarte” y te das de bruces con que no funciona así, con que la quietud del rural no es la respuesta automática a tus problemas y a veces, de hecho, sólo te plantea nuevas angustias y preguntas, o te deja con las que ya traías.
Recientemente ha fichado por Samain, el sello terracampino dirigido por Castora Herz, o Cimi, a quién también se entrevistó aquí hace un tiempo y vamos a poder verla en Palencia el 28 de febrero (y esperamos que muchas veces más en la comunidad en los meses que vienen). El neofolklore (si es que se puede aunar bajo esa etiqueta vaga al enorme y variadísmo surtido de proyectos musicales que están surgiendo últimamente) vive un momento espléndido y desde La perdiz roja, celebramos.
Y ahora, la entrevista.
Cuéntanos quién es Cristina Len en un titular:
Una chica encontrándose a sí misma.
¿Cuándo empezaste a hacer música?
Empecé con seis o siete años a cantar las canciones típicas de High School Musical, mi padre tiene una buena colección Cd’s de jazz y me empezó a enseñar Etta James, Aretha Franklin… Y ahí fue cuando me volví una friki. Copiaba absolutamente todo lo que ellas hacían, hasta el punto de desgarrarme la voz.
¿Cómo ha sido el proceso de desarrollo de tu propuesta musical, qué te ha llevado a esta versión de ti misma más castellana o más folklórica?
Siento que partió de un rechazo a las referencias anglosajonas, sentía que la sonoridad del Jazz y del R&B únicamente me funcionaban en el inglés. Cuando intentaba trabajar con esos géneros desde el castellano no me sentía cómoda y, a la vez, quería cantar en castellano, pero no sabía qué. Ahí fue cuando empecé a redescubrirme en mis referencias y, una de ellas, son los cantes del pueblo. En mi pueblo es muy común cantar todo el repertorio de cantes populares en la Fiesta del Cristo, además se hizo un CD con todas las canciones recogidas y ese fue mi primer acercamiento al folklore de la zona.
«Si la gente ha emigrado de sus pueblos, hay una razón (…), creo que es importante crear conversación sobre la España Vaciada y sobre la centralización hacia las ciudades»
Qué dicen esas señoras y señores del pueblo con los que aprendiste a cantar, ¿sientes que entienden lo que estás haciendo?
Ellas lo entienden, creo que hay un cierto orgullo de que se haya podido pasar la tradición oral hacia la juventud y que nosotras estemos interesadas en profundizar en ello. Si que es verdad, que el rollo más electrónico cuesta un poco más a cierto público, pero a mi abuelos, por ejemplo, les encanta. Así que yo creo que en líneas generales la gente del pueblo lo entiende y lo valora; algo que me hace sentir realmente contenta.
Relación con Castilla. De dónde y de quién eres. Recomiéndanos una zona que tengamos que ir a visitar:
(risas) Soy nieta de Juliana la del Isidorín y María “ataca”. Todos mis abuelos son salmantinos. Mis dos abuelas son de Martiago (Ciudad Rodrigo), mi abuelo paterno de un pueblo al lado, Cespedosa, y mi abuelo materno de una aldea cerquita de Béjar, Valbuena.
Si eres castellana seguro que ya la conoces, pero Ciudad Rodrigo es una maravilla y una de mis ciudades favoritas. Y, bueno, si pasáis por el Sahugo no dudéis en parar por el Bar Satur porque Pili es la mejor cocinera del mundo.
«Reivindicar lo castellano no tiene que ser volver al pasado, sino entenderlo, actualizarlo y darle un nuevo lugar en el presente.»
Vemos que tienes una relación muy cercana con tus abuelos ¿te han enseñado ellos sobre el folklore castellano?
Más que enseñarme folklore como tal, creo que mis abuelos me han transmitido su forma de entender la vida y el lugar. Sus historias, sus dichos, incluso su manera de relacionarse con la tierra y el pueblo, son cosas que intento reflejar en mi música. Es una conexión más emocional que académica.
¿Qué se hace para reivindicar una identidad perdida (la castellana) en un momento en el que la identidad está tan fragmentada y es tan volátil (redes sociales, globalización…)?
Creo que lo primero es no idealizarla, aceptar que hay luces y sombras en cualquier identidad. Reivindicar lo castellano no tiene que ser volver al pasado, sino entenderlo, actualizarlo y darle un nuevo lugar en el presente. Y, por supuesto, hablar de ello, cantarlo, vivirlo, compartirlo.
¿Tiene lo antiguo y ancestral un poder especial? ¿Mezclarlo con lo nuevo puede corromper su esencia?
Sí, lo antiguo tiene un poder especial porque viene cargado de significado y memoria colectiva. Pero no creo que mezclarlo con lo nuevo lo corrompa; al contrario, lo enriquece. La clave está en el respeto. Si entiendes lo que estás mezclando, lo haces crecer en lugar de desdibujarlo.
¿Te gustaría mover más tu proyecto por tierras castellanas? ¿Cuando lo has hecho, qué tal ha sido la acogida? se dice que el castellano medio es un poco hosco…
Me encantaría. Cuando he tocado en Castilla, he sentido que la gente tiene una manera distinta de recibirte, quizás más contenida, pero muy auténtica. Ese «hosco» del que se habla es más una barrera inicial; una vez que la rompes, hay una calidez enorme.
«Es una tendencia desde las ciudades crearnos esa idea romántica del pueblo (…) creo que los que indagamos en nuestras raíces debemos de ser cuidadosos y responsables de no formar parte de esa idealización; porque la realidad es otra»
¿Qué es lo más bonito de tener pueblo?
Que tienes un sitio donde morir.
¿Qué consideras que es lo más distintivo del alma castellana?
El instinto de supervivencia. Ese “tosco” del que hablábamos antes tiene mucho que ver con eso: aprender a tirar para adelante, incluso cuando las cosas son difíciles. Lo veo en mi familia y en mi pueblo, y creo que es algo muy castellano.
En muchos de tus vídeos utilizas muchas veces vistas aéreas del Google Maps ¿nuestra tierra a veces se aprecia mejor de lejos?
No es porque se aprecie mejor, sino porque desde pequeña ha sido la herramienta que he utilizado para enseñarle a mis amigas mi pueblo. En Google casi no hay fotos e, incluso, muchas veces nos sentábamos mi abuela y yo a mirar Martiago desde la vista de Google Maps mientras me explicaba cosas que le habían sucedido allí.
Tu último tema, “perdida” va de tratar de encontrarse en la casa del pueblo y no conseguirlo y la frustración que eso genera…a veces romantizamos el rural, identificándolo con una especie de bálsamo del alma que podemos aplicarnos y ya está?
Creo que es una tendencia desde las ciudades crearnos esa idea romántica del pueblo y el campo donde vas a encontrar “la tranquilidad” (y me parece algo totalmente natural). Obviamente, yo también he pasado por ahí y creo que aquellos que indagamos en nuestras raíces debemos de ser cuidadosos y responsables de no formar parte de esa idealización; porque la realidad es otra. Si la gente ha emigrado de sus pueblos, hay una razón… Esto daría para una charla larguísima, pero en resumen, creo que es importante crear conversación sobre la España Vaciada y sobre la centralización hacia las ciudades. Quizás no lleguemos a ningún punto, pero ser conscientes de cómo están las cosas.
Precisamente tienes una colaboración con otro artista salmantino que acabamos de entrevistar, Ángel Lemus, que reinterpreta “La Clara”, un tema tradicional que señala a una mujer denostada en el pueblo por su manera de relacionarse ¿cómo has sentido tú esta cara B de la vida en el pueblo? ¿Alguna vez te has sentido Clara?
En los pueblos siempre ha existido (porque el propio pueblo la ha creado) esa mujer que se convierte en personaje, en chisme, en advertencia. A veces ni siquiera por lo que hace, sino por lo que se dice de ella. Y aunque los tiempos cambien, esa lógica sigue ahí de alguna forma. Ese arquetipo de “la puta del pueblo” que es universal (solo hay que ver la película Malena) es una demostración más del sistema patriarcal en el que llevamos viviendo siglos: mientras el hombre de la época se mofaba en el bar de haberse ido de putas la noche anterior, el otro criticaba a una mujer por haberse acostado con un hombre fuera del matrimonio.
No hace falta irse a esos tiempos para haber sentido el peso del rumor, la mirada que encasilla. En ese sentido, sí, me he sentido La Clara. Creo que muchas lo hemos sido en algún momento ya sea por nuestra vida sexual, por nuestro comportamiento en público, por lo que dicen terceras personas…
¿Qué se viene nuevo? Haznos algún adelantoooo
Mmmm… ¡No puedo, no me dejan!
Jajajaja, quién no te deja, hemos visto que has fichado por Samain y conocemos a Cimi (Castora Herz), va, suéltanos algo, una fecha
Sí, me están llevando el booking en Castilla y León porque ¡quién mejor que ellos para hacerlo! El 28 de febrero tocamos en Palencia y me hace muchísima ilusión, además hará el pre-show Cimi; así que contentísima.