Mujeres “referentes” del mundo de la caza en España.

La revista La Perdiz Roja ha elaborado un listado de veinticuatro jóvenes cazadoras que apoyan el mundo cinegético, defienden los derechos y los valores de los cazadores, entre las que se ha incluido a Mel Capitán, por ser una de las cazadoras de referencia en España.

Todas ellas nos cuentan porque la caza se ha convertido en una de sus pasiones, cuando comenzaron en el mundo de la caza y que modalidades son las que suelen practicar  dentro de la caza menor y mayor. Además, nos dan su visión del sector y argumentan porque la caza es una actividad necesaria para el equilibrio del ecosistema cinegético y medio ambiental de nuestro país.

AINHOA LATA

Ainhoa Lata (19 años, Astorga) es una joven cazadora cuya afición se la inculcó su padre rehalero de toda la vida y a quien acompaña desde “que tenía uso de razón”. Tiene especial predilección por la caza mayor, siendo el rececho la modalidad que más le gusta y la que más practica. Ainhoa afirma que “el papel de los cazadores por proteger la naturaleza debe ser vital y confirma que es muy necesario ya que regulamos las especies”. La joven cazadora también afirma que existe mucho desconocimiento en materia de rehalas y perros: “Mucha gente desconoce lo que hacemos para mantener a nuestros perros, cuidar de los cachorros y realizar tareas de limpieza diarias. Personalmente me encanta mi vida y mi afición a la caza, y nunca me cansaré de practicarla”.

ANABEL ROMERO

Anabel Romero (21 años, Santiago de Calatrava, Jaén) asegura que su amor desde pequeña por los perros la animó a acompañar a su padre en las jornadas de caza, donde le encantaba ver a los pdencos sacar a los conejos de los montones de leña. Practica caza menor, sobre todo tórtolas, zorzales, conejos… “pero lo que más me gusta es salir a cazar a la reina de la menor, la perdiz roja autóctona, la de verdad, y perseguirla hasta que consigo cansarla y que mis perras me la muestren y poder abatirla, aunque si pudiera le devolvería la vida después”. Este año alcanzó el Campeonato Nacional de Caza Menor con Perro, quedando subcampeona, aunque “el año que viene iré a por el primer puesto”, añade ilusionada. Afirma que hay algunos cazadores que “ponen el trabajo muy fácil a ecologistas y animalistas” a la hora de pintarles como lo que no son, con actitudes y comportamientos injustificables, avergonzando y poniendo en peligro al colectivo. Alaba los valores añadidos a la actividad cinegética, como la hermandad, el compañerismo y la solidaridad, “que, desde pequeños, nuestros padres y abuelos han sabido inculcarnos con palabras, gestos y actitudes que nosotros también tenemos la responsabilidad de continuar transmitiendo a nuestros hijos”.

ANA MUÑOZ

Ana Muñoz (33 años, Morasverdes, Salamanca) declara que la caza le viene “desde niña”, ya que su abuelo era cazador, pero que ha sido ahora, acompañando a su pareja a las jornadas de caza, cuando ha empezado a sentir pasión por esta actividad. Practica caza mayor, monterías, aguardos, recechos, etc., destacando como pieza preferida al jabalí. No pertenece a ninguna asociación ni compite, además de que ni siquiera considera la caza como un deporte, ya que “para mí nadie gana y nadie pierde.” Asegura que el problema del sector cinegético es aquella gente que no entiende que esta actividad “es necesaria para el equilibrio de la naturaleza y es muy facil arremeter contra algo que no se conoce”. Ana no pide que lo entiendan, sino que simplemente lo respeten como la actividad legal que es.

Imagen de las cazadoras Raquel del Amo, Andrea López y Tamara Gutiérrez.

ANDREA LÓPEZ

Andrea López (19 años, Navas del Rey, Madrid) comenzó a ir de caza con tan solo 5-6 años, acompañando a su padre. Su afición le viene de familia, con abuelos y padre cazadores. Le gusta tanto la caza mayor como la menor, sobre todo rececho y alguna tirada. “¿hay algo mejor que ir en mano con tus perros?”. Pertenece a la Sociedad de Cazadores de su pueblo, además de a la Asociación de Jóvenes Cazadores, donde es Vocal y miembro de Mujeres por la Caza. Afirma que se mueve mucho por las redes sociales (Instagram, Twitter o Facebook), compartiendo cada jornada de caza con la gente que la sigue para comentar sus experiencias, dudas, etc. Andrea cree que la caza pasa actualmente por un momento “muy delicado”, sobre todo debido a la gran presión por parte del movimiento anticaza. A pesar de ello, no cree que vaya a desaparecer, ya que “los cazadores y nuestra actividad produce unos grandes ingresos al estado (permisos, licencias, cotos, aprovechamiento (caza)…”. Para ella, lo que la caza necesita es que haya unión entre todos los cazadores y “animar a todos los jóvenes que tienen el gusanillo, ya que el relevo generacional es indispensable para que la actividad cinegética continúe.”

ARIADNA RIBÓ

Ariadna Ribó (17 años, La Seu d’Urgell, Lérida) lleva la caza dentro, sintiendo pasión desde “el momento que llegué a este mundo”. Su padre le enseñó todo, incluso a sentir amor y respeto por la naturaleza. Practica caza mayor, capturando jabalíes, corzos, rebecos, etc., ya que son las especies que más abundan por su zona. “La caza menor ya no se practica como se hacía en nuestras generaciones pasadas”, afirma. No ha podido pertenecer a ninguna asociación aún, debido principalmente a los estudios, pero “a partir del año que viene, cuando empiece la universidad, tengo algún proyecto en mente con alguna asociación de caza”. Para ella es necesario hacerle entender a la gente que la caza es necesaria para regular las especies, además de que no la utilizan como negocio, sino como pasión. “El respeto ya sería cuestión de cada persona la educación que tenga”, continúa. “Yo, por ejemplo, respeto a las personas que están en contra de la caza, pero quiero que ellos también lo hagan con nosotros”.

Las cazadoras Marta López, Carmen Molina y Ana Muñoz.

CARMEN MOLINA

Carmen Molina empezó a sentir pasión por la caza desde muy pequeña, debido a su padre y su hermano, ambos cazadores. Caza únicamente por afición, y prácticamente todas las modalidades. “Cazo la perdiz al salto con mi pachón navarro, el conejo (cuando abundaban, ahora no debido a su escasez por mi zona) con podencos, me encantan las esperas de jabalí y los recechos de venado, al igual que las monterías, y lo que más me gusta es la perdiz con reclamo”. Ve muy complicado que la gente entienda la actividad cinegética como algo necesario y empiecen a respetarla, “mientras sigan existiendo animalistas desinformados y sin ningún interés por conocer nuestro mundo”.

KASSANDRA FAJARDO

Kassandra Fajardo (16 años, Hellin, Albacete) aprendió todo sobre la caza a través de un amigo de la familia que “es como mi tío”. Su locura es la caza mayor, teniendo incluso un ciervo tatuado. Este verano quiere probar la caza menor. Pertenece al grupo de WhatsApp de Mujer Por La Caza, además de publicar cosas sobre caza en su Facebook, sobre todo en defensa del cazador, ya que “en estos tiempos somos much@s los atacados por animalistas”. Opina que mucha gente piensa que cazan solo por matar, pero que en realidad son los que mantienen la fauna para que no se formen superpoblaciones. “Amamos con locura lo que hacemos, que es estar en la naturaleza compartiendo nuestra pasión con los que compartimos afición, pero hoy en día hay personas que no piensan los mismo, y es una pena porque nosotros no nos metemos con ellos para que nos ataquen de esa forma”.

LAURA MIRA

Laura Mira (23 años, Alicante) caza gracias a que la mayoría de su familia son cazadores, por lo que lo ha vivido desde pequeña. “Todavía recuerdo cuando se acercaba la temporada y esperaba en la puerta de mi casa a mi padre para preguntarle cómo había ido la jornada de caza”. A pesar de ello, no empezó hasta pasados unos años, ya que “la figura de la mujer todavía no estaba tan presente como actualmente en la caza”. Le gusta tanto la caza mayor como la menor, pero se decanta más por la caza en mano. Pertenece a la junta directiva de Jóvenes por la Caza, además de ser representante en la Comunidad Valenciana. También forma parte de Mujeres por la caza. Según Laura, “las personas que están en contra de la caza tienen una visión bastante distorsionada de la realidad, muchas de ellas están muy mal informadas sobre lo que es la caza como, realmente se práctica y todos los beneficios que conlleva”. Considera que los cazadores también deben poner de su parte y ayudar a que esa idea sobre ellos cambie a través de la unión de colectivo, respetando a las personas que no comparten nuestra afición, conservando los valores tradicionales que sustentan la caza.

Imagen de la joven cazadora Lucía Rubio y su arco de caza.

LUCÍA RUBIO

Lucía Rubio (24 años, Madrid) asegura que lleva la caza en la sangre, ya que adquirió el hábito como una herencia de su padre y su abuela. Lo considera como “una forma de vida, un compromiso ético, que le enseña el verdadero valor de la vida, y el significado real de la muerte”. Sus modalidades favoritas son la pluma y la caza mayor, Aunque también practica monterías, esperas, recechos, caza con arco… “Cada cosa tiene su encanto, su magia. Creo que hay que probarlo todo y saber disfrutar de cada oportunidad que nos brinde el campo”, reconoce Lucía. Además, está vinculada al mundo de la caza en el plano profesional. Ha trabajado en producción y realización en dos canales de televisión cinegéticos: Caza y Pesca e Iberalia Tv. Actualmente colabora con la revista Jara y Sedal, donde además de la caza puede disfrutar de otra de sus grandes pasiones, la escritura. Lucía forma parte del equipo de Onca Gear, la marca de ropa de caza.

MARÍA DEL ROCÍO BUENO

María del Rocío Bueno (22 años, Sevilla/Zaragoza) cuenta que, desde pequeña, sus abuelos y su padre la enseñaron “a sentir por el campo y por animales unos sentimientos que desconocía”. Con 4 años tuvo su primer podenco andaluz, el cual ha estado a su lado desde entonces. Prefiere sobre todo la caza menor, ya que tiene su propia línea de podencos andaluces, aunque reconoce que, desde que vive en Zaragoza, su pareja la ha hecho volver de nuevo a practicar caza mayor. Tiene tatuados el nombre de su mejor perro “Chulo”, que murió hace dos años en un accidente de coche, y de un venado junto a un toro, reflejando su pasión por la caza. Forma parte de la Asociación Nacional de Jóvenes por la Caza y, dentro de ella, de Mujeres por la Caza, siendo miembro directivo y representante en Andalucía. También compite en campeonatos de perros y es muy activa en las redes sociales y en los medios. Lleva un blog personal y ha publicado varios reportajes en revistas especializadas y en canales de televisión dirigidos al mundo de la caza. “Me gusta que se reconozca a las personas que luchan por este mundo y por la igualdad”, comenta. María cree que para que la sociedad respete a los cazadores, son ellos los que tienen que respetar primero, ya que muchas veces no son conscientes de que hay gente que puede molestarse por alguna de las fotografías que publican con animales abatidos. “La caza es algo muy importante en el día a día de muchas personas, tanto en el campo como en la ciudad” explica. “Aunque se tomen medidas ya hay varios municipios afectados porque los jabalíes entran en los pueblos para alimentarse y puede llegar a ser bastante peligroso”.

MARÍA MORENO

María Moreno (21 años, Cartagena) nació con la caza en las venas. Desde bien pequeña sintió una gran atracción por la actividad que su padre practicaba, incluso llorando para que le llevara con él a las jornadas. Comenzó a los 5 años, practicando actualmente tanto caza mayor como menor, aunque la primera es la que más le gusta. Dentro de ella destaca la espera al jabalí, la montería, el rececho, la jornada de torcaz o “cualquier otro momento que me brinde la oportunidad de disfrutar de la sierra”. Comenta que los estudios le roban más de la mitad de su tiempo, pero que, al menos, es vocal de juventud y mujeres en la Federación de Caza de la Región de Murcia. Comparte su pasión por la caza en su página de Facebook, además de competir en las modalidades de Recorridos de Caza y Compak Sporting. En cuanto a la defensa del sector cinegético, María piensa que el primer paso lo deben dar los cazadores entre ellos, respetándose y ayudándose los unos a los otros, y “no tirando piedras a nuestro tejado”. Aboga por la unión del colectivo y por tratar de mostrar a la sociedad “el respeto que tenemos por el campo y por los animales una vez abatidos”

MARTA LÓPEZ GARCÍA

Marta López García (24 años, Sotillo de la Adrada, Ávila) comenzó a ir con su padre a las jornadas de caza menor con apenas 6 años. Con 8, su padre empezó con la rehala y la introdujo en la caza mayor. El agradece a él su gran afición a la actividad cinegética y “ahora mismo no podría imaginarme la vida sin ella, es una parte fundamental de mi”, afirma. “La caza me ha enseñado muchos valores el respeto, la humildad, la sencillez de las cosas, la lealtad y el compañerismo”. Practica caza mayor, sobre todo la rehala. Su entorno de familiares, amigos e incluso su pareja se dedican a la caza, y es muy activa en redes sociales, apoyándola en todo lo que puede. Ella cree que los cazadores tienen que aprender a respetarse entre ellos, y ya de cara a la sociedad enseñar que no solo conlleva matar, sino que de ella viven muchas personas, nacen muchos puestos de trabajo, cuidan el campo y la fauna, etc. “Entiendo que haya personas que no les guste, yo soy la primera que lo respeto, ese mismo respeto pido para mi afición”.

MEL CAPITÁN

Mel Capitán (27 años, Badalona). Trágicamente fallecida en julio de 2017, Mel se había convertido en una de las caras más reconocibles del mundo de la caza en España. Además de practicar la actividad cinegética, también se encargaba de su promoción y defensa en su blog y las redes sociales, donde solía aparecer con sus perros o con armamento de caza. Se había convertido en una de las mayores influencers de la caza española con más de 34.000 seguidores en Facebook y 7.000 en Instagram. También escribía en la revista digital de Jara y Sedal y participaba en diferentes asociaciones cinegéticas – incluso en la estructura de la Oficina Nacional de la Caza, donde resaltaba por su comprometido activismo con la promoción de la caza entre las mujeres y los jóvenes. Para Mel, la caza era algo mucho más que un hobby: “Es algo como el amor, como el comer o el dormir. Es algo necesario”, escribía en su blog.

Nazaret Jiménez, Patricia Sierra y Marta López posando durante la cacería.

NAZARET JIMÉNEZ

Nazaret Jiménez (35 años, Urda, Toledo) tiene dos grandes pasiones: la moda y la caza. Con su empresa Pasión Morena, Nazaret, une estas dos pasiones para hacer de su marca una referencia para todo aquel que quiera vestir a la moda mientras se encuentra de caza. Pasión Morena utiliza distintas épocas para inspirar su colección “esa elegancia de los años 40 o 60 que mezclarnos con tendencias actuales como el estilo british”. Intentan que ese estilo cazador se asiente en la moda española como hace en Alemania, Austria o Inglaterra “En esos países y en otros muchos más se considera el style hunter como un estilo de vida, como su estilo de vida”. La afición por la caza, le viene de familia, ya que su padre le inculcó la pasión desde bien pequeña, cuando iban a cazar palomas. Pero realmente no se terminó de enganchar hasta más adelante “hace 14 años empecé a acompañar a mi pareja al monte. Fue con él con quien me enganché”.

NEUS HERNÁNDEZ

Neus Hernández (18 años, Ayora, Valencia) veía desde niña llegar a su padre con perdices, conejos y jabalíes que había cazado con sus compañeros. Ellos la fueron metiendo poco a poco en ese mundo, aprendiendo cosas y conociendo más gente aficionada. Le gusta la caza en general. Un día puede irse a la perdiz, al conejo, como también puede ir a hacer espera o rehala. Pertenece a Jóvenes Cazadoras, página de Facebook e Instagram de la que forman partes varias chicas de diferentes partes de España. “Creo que estar en este grupo me ha abierto las puertas a realizar muchos sueños”. Neus cree que la caza necesita a alguien (persona, programa…) que le haga abrir los ojos a mucha gente para que se den cuenta de que la caza es vida, que no lo hacemos porque un apetece pegar un tiro y matar a un animal”. Para ella, la caza es salir al monte, disfrutar, ver a las hembras con sus pequeños, y “sobre todo y ante todo” respetar tanto a los animales como a la naturaleza presentes.

PAOLA MUÑOZ PÉREZ

Paola Muñoz Pérez (16 años, Sarracín de Aliste, Zamora) empezó en el mundo de la caza con tan solo 5 años, acompañando a su padre en sus jornadas cinegéticas. Dentro de la caza mayor, sus modalidades favoritas son el rececho y la montería, además de ser una apasionada de los aguardos nocturnos al jabalí; mientras que con respecto a la caza menor se decanta por la caza al salto, normalmente de perdíz. En cuanto a la situación actual de la caza, Paola cree que lo que deben hacer es darse a conocer tal y como son, “acercar nuestra actividad a todos aquellos que no la conocen y/o la critican sin saber lo que significa realmente, pero siempre con el máximo respeto y sin caer en las trampas de quienes quieren acabar con esta bonita y necesaria actividad”.

PATRICIA FERNÁNDEZ

Patricia Fernández González (26 años, Palencia) está ligada al mundo de la caza desde pequeña, cuando iba al campo junto con sus abuelos, sus tíos, su padre y su hermano. Proviene de una familia de cazadores y es a ellos a quien les debe su amor por esta actividad, por el campo y los perros. Patricia practica tanto la caza menor como la mayor y no está vinculada a ningún tipo de asociación cinegética.

La cazadora Patricia Sierra junto a sus perros.

PATRICIA SIERRA

Patricia Sierra (23 años, Peraleda del Zaucejo, Badajoz) proviene de una localidad donde se practica mucho la caza, por lo que siempre le ha llamado la atención. “En cuanto tuve edad para obtener la licencia y poder tener mis perros empecé mi afición, los galgos”, explica. Añade que “no hay nada más bonito que disfrutar de un amanecer escuchando cantar a las perdices viendo las liebres encamarse”. A diferencia de otros, Patricia no asocia su afición a su padre, sino a su padrino Juan, por “regalarme un galgo apto para cazar y disfrutar buenas temporadas de él”; y Aniceto, que tiene un club para presentar perros al campeonato de España de liebres en campo, y que le regaló a ella una cachorra y la federó en su club. “A los dos estaré eternamente agradecida y son dos personas que sé que puedo recurrir en cualquier momento”. Es tesorera y directiva de la sociedad de cazadores de su localidad, San Benito de Abad, y de Jocaex (Jóvenes Cazadores Extremeños). También pertenece a la Federación Extremeña de Caza, a la Federación de Castilla la Mancha de Galgos y a la Federación Española de Galgos. Compite en galgos en campo con perros federados, optando a alcanzar el Campeonato de España de liebres en campo. “Soy una chica conocida en el mundo del galgo por tener esta afición sola sin ayuda de un hombre”, comenta. Opina que los cazadores necesitan gente que defienda su afición y deporte, y que, por parte del estado, necesitan “reconocimientos, pues la caza, sea la modalidad que sea, es muy beneficiosa para el medio rural y las poblaciones que viven de él”. Añade que la federación debe vigilar más el robo de galgos, sobre todo por parte de animalistas, que “prefieren la vida de animales antes que la de personas, algo muy poco ético y lamentable”.

RAQUEL DEL AMO

Raquel del Amo (18 años, Madrid) empezó en la caza acompañando a su padre en sus jornadas desde muy pequeña. Al principio su madre no la dejaba “por seguridad”, hasta que un día le llevó la contraría y se fue con él. Es aficionada a la caza menor, ya que le gusta salir con un buen perro de muestra, a poder ser un británico (Setter Inglés o Pointer) o un continental (Grifón Korthals), normalmente detrás de codornices en la media veda o de perdices y zorzales en la veda. La caza mayor no le disgusta en absoluto, destacando como modalidades favoritas dentro de ella el rececho y la montería o batida. Forma parte de la junta directiva de Jóvenes por la Caza y de la Sociedad de perros de caza, además de una de las representantes de Mujeres por la Caza en España. Ha empezado a acudir a campeonatos como el de San Huberto, el que, para ella, “posiblemente sea uno de los que más entrenamiento y horas requiere, tanto para el perro como para uno mismo”. Su tío Miguel Ángel Huerta ha ganado dos veces este torneo. Raquel cree que no hay que convencer a nadie sobre si la caza es buena o mala, simplemente “no entrar al trapo”. Añade que sí que hace falta unidad entre los cazadores, ya que a veces “nos echamos nosotros mismos tierra encima sin darnos cuenta”.

ROCÍO BROCAL

Rocío Brocal (17 años, Almería) recuerda que su pasión por la caza comenzó un día en el que fue a cazar perdices con su padrastro, cuando tenía solo 10 años. “Hacía bastante calor y fue una jornada un tanto larga”, añade. Dentro de la caza mayor se decanta por la rehala, el rececho a machos monteses o la espera al jabalí. La caza menor está empezando a “picarle” gracias a su pareja, pero poco a poco, ya que no le gusta lo de “estar tan parada, no puedo, soy puro nervio”. La caza para ella pasó hace muchos años de ser una afición a una pasión, a pesar de que en su familia nadie la practique. Pertenece a la Asociación de Rehaleros de Almería, aunque aún no con su rehala, pero sabe que “algún día lo estaré con mis perros”. Considera que la caza es una afición como otra cualquiera a pesar de las muertes, que, según opina, son necesarias “para ayudar a mantener el medio y controlar los accidentes en las carreteras por atropellos”.

ROCÍO DE ANDRÉS

Rocío de Andrés (37 años, Madrid) fue a parar a Grupo V a los 18 años, tras acabar los estudios. La editorial es dueña de revistas como Federcaza, Caza Mayor, etc., y fue ese el momento en que Rocío descubrió su pasión. Siempre ha estado vinculada al campo desde bien pequeña, y trabajar en esas revistas la metió al 100% en el sector cinegético. Actualmente no concibe otra frma de vida que no sea la caza. Practica todas las modalidades (montería, rececho…), pero se decanta más por la caza menor. En principio era morralera, pero su podenco le animó a sacarse la licencia de armas. A día de hoy ya cuenta con 17 años de experiencia en prensa especializada en caza, pertenece a la junta directiva de Juvenex (Juventud Venatoria Extremeña) y su trabajo la obliga a mantenerse muy activa en las redes sociales, siempre en torno a la caza. Además, está levantando una empresa, La Lumbre de Quimera Catering, para promover el consumo de la carne de caza, con una carta exclusivamente cinegética (única empresa de catering de España). Rocío opina que la defensa del sector cinegético debe empezar por inculcar valores, desde los más pequeños, que “son la base para que haya un futuro generacional en la caza”, hasta los más mayores. “La palabra caza siempre tiene que ir unida a conservación”, explica. “Esto es lo que muchos no entienden o no quieren entender. Indiscutiblemente, la caza es un auténtico motor económico que genera 3.700 millones de euros y da empleo a más de 54.000 personas”.

Fotografías de Rocío Lázaro, Rocío Bueno y Paola Muñoz.

ROCÍO LÁZARO OSUNA

Rocío Lázaro Osuna (25 años, Madrid) atribuye su afición por la caza al podenco maneto, una raza de perro “única e inigualable, capaz de encandilar a cualquier persona que ame y disfrute de su compañero perruno”. Roció pertenece “y con mucho orgullo” al Club de Podenco y Maneto de Madrid, y a la Asociación Española del Podenco andaluz y Maneto. También compite con sus manetos en pruebas de la R.S.C.E. de morfología; en pruebas realizadas por el club y la asociación en las que está inscrita, con diversas categorías de morfología y trabajo; y en concursos de aptitudes “para integrar y dar a conocer más esta maravillosa raza que amo (el maneto)”. Esta cazadora relata todas sus experiencias sobre esta especie en un blog de Facebook (Manetos montes de lezo”) y en su canal de YouTube. Rocío cree que la caza necesita gente “comprometedora, que visualice la realidad de todo lo que conlleva el sector”. Sabe perfectamente que nunca habrá acuerdos entre animalistas y cazadores, pero quiere hacer especial hincapié en los perros, el principal punto de mira “por el que mucha gente odia esta bonita afición, por el trato a nuestros compañeros perrunos, indiscutiblemente muchas veces me da vergüenza ver casos tremendamente inhumanos, por lo que hay que luchar para que eso no se repita”. Quiere que se castigue con penas de cárcel, multas, etc., a aquellas personas que empeoren la imagen de la caza y recuerda que los perros no son juguetes.

SARAY BLANCO

Saray Blanco (20 años, Torrejón de Ardoz, Madrid) no pudo ir de caza hasta los 11 años, ya que no la dejaban. “Ya con mi padre me encantaba asistir a todas las monterías”. Caza mayor es lo que más práctica, aunque, con frecuencia, también la menor. Se decanta por la caza con perros, ya que para ella “no existiría la caza si no fuera con ellos”, además de formar parte de la Asociación de Mujeres por la Caza y la de Jóvenes por la Caza. Con respecto a la defensa del sector cinegético de cara a la sociedad, Saray opina que es un tema criticado “porque no se conoce, y lo poco que se conoce tiene mala fama. También creo que las redes sociales influyen mucho en contra de la caza y más ahora con la nueva moda de ser animalista”.

Foto de las cazadoras Saray Blanco, Ainhoa Lata y Rocio Brocal.

TAMARA GUTIÉRREZ

Tamara Gutiérrez (22 años, Ávila) ha vivido la caza toda su vida, pero la pasión por ella le llegó cuando empezó a acompañar a su padre al campo y a la caza menor, sobre todo de montería. Ahora lo que más practica es la rehala, encuadrada en la caza mayor, ya que lo que más le gusta es “montear con los perros”. Para ella la caza es mera afición, además de un “relevo generacional”. Pertenece a Jóvenes por la Caza y a Arrecal. Propone que la caza se dé a conocer tal y como es, con “el trabajo y las actividades que llevamos a cabo la gente que estamos en este mundo. La sociedad se debe dar cuenta que hay zonas que viven de eso, del turismo y la actividad cinegética, del dinero y los puestos de trabajo que genera este sector”.

 

 

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