Hungría declaró su primer foco de peste porcina africana en jabalíes (Foto: Shutterstock).

Varias fincas han perdido cientos de kilos mordidos y destrozados por esta especie cuya población no para de aumentar en la provincia. AVA y La Unió han reclamado batidas para controlar su crecimiento, ya que carecen de depredadores que amenacen su expansión.

Ciertas plantaciones de naranjas de la provincia de Valencia, como la de Lliria, Chiva, Godelleta y Turís, entre otras, están sufriendo ataques de manadas de jabalíes, que entran en las fincas de cítricos para arrancar y machacar cientos de kilos de naranjas.

A pesar de que las pérdidas ocasionadas por la fauna salvaje (cabras, muflones, conejos, ardillas, urracas y jabalíes) en explotaciones agrarias no dejan de crecer, no es muy común que ataquen este tipo de plantaciones.

Suelen arrasar terrenos dedicados a las hortalizas, dañar la corteza de árboles frutales y vides, o atacar instalaciones de riego para morderlas, arrancarlas o destrozarlas.

En los cultivos de naranjas se pueden apreciar las huellas de las pezuñas de los jabalíes en la tierra. Las frutas cubren todo el suelo tras ser arrancadas de los árboles a base de restregarse los animales repetidamente contra las ramas bajas. Muchas de las naranjas aparecen destrozadas, pisadas, y mordidas, ya que los jabalíes buscan la pulpa, la chupan como pueden y la dejan a medio comer. Muchos de los naranjos tienen kilos de fruta echada a perder, incluso casi una caja en algunos casos.

Para alimentarse, los jabalíes golpean los troncos de los árboles para que caigan al suelo las almendras y las olivas. También desmontan ribazos de piedra seca a base de hozar bajo ellas en busca de caracoles para roerlos y comerse las mollas, además de los grandes surcos que trazan en los campos y plantaciones, escarbando para encontrar lombrices enterradas.

Muchos agricultores se quejan de los continuos destrozos que provocan estos animales en sus instalaciones de riego bien porque los jabalíes, al deshacer ribazos, han tirado grandes piedras que caen sobre tuberías de plástico, o también porque estiran los ramales hasta arrancarlos de sus conexiones subterráneas, provocando encharcamientos en los cultivos, mientras que las líneas afectadas no reciben agua. Los agricultores tienen que realizan constantes y costosas operaciones de reparación de averías y destrozos.

La sobrepoblación de jabalíes y otras especies han provocado ya 26 millones de euros en pérdidas para los campos valencianos, un aumento del 30%. AVA y La Unió, las dos principales organizaciones agrarias de la provincia, lanzaron el pasado marzo la voz de alarma, reclamando batidas para controlar el rápido crecimiento de estos animales, que campan a sus anchas al carecer de depredadores que amenacen su expansión demográfica y territorial.

¡Deja tu comentario!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

He leído y acepto la política de privacidad
Esta es la opinión de los internautas, reservado el derecho a eliminar comentarios injuriantes o contrarios a las leyes españolas.